¡Hola a todos de nuevo! No os asusteis. No escribo para decir que dejo el blog ni nada parecido, todo lo contrario. Ahora estoy muy contenta con el blog y me está ayudando a salir adelante. Últimamente mi inspiración está mejor que nunca, y llevo bastantes capítulos escritos, pero como sabéis, seguiré posteando todos los miércoles. Me gustaría preguntaros una cosa, ya que me está preocupando bastante: en la penúltima entrada tuve 32 comentarios en toda una semana (algo increíble) pero en cambio, en este último capítulo, solo tengo 10. Me gustaría saber si es que no comentais porque no os ha gustado el capítulo, o porque simplemente no teneis tiempo y solo pasais y la leeis. Si es la segunda opción, no pasa nada, lo entiendo. Pero si es la primera, me gustaría que me lo dijérais para poder cambiar algo de lo que no esté gustando. Espero que entendais que una cosa que me preocupa bastante. Os agradezco, que día a día, me sigais. Un beso a todos. SOIS TODO PARA MÍ. LEIRE.
domingo, 22 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Hermanas cotillas
Subí a mi habitación. Al entrar pude diferenciar el olor a su colonia. Todo el cuarto olía a su magnífico perfume. Esa noche soñaría con él, sin duda. Recogí todas las libretas y bolígrafos que había dejado encima de la mesa de estudio, y lo guardé en la mochila.
Miré el reloj. Con Edgar se me había pasado la tarde volando. Ya eran las ocho de la tarde. Entre los ejercicios de matemáticas y la larga charla en la cocina, la tarde se había esfumado. Cogí el libro de lectura que tenía encima de la mesa de noche, y me fui al cuarto de mi hermano. Me apetecía estar con él. Esperaba que Isaac me dejara estar con él en la habitación.
Llamé a su puerta, y pasé. Él aún seguía en el ordenador. Se pasaba tardes enteras enfrente de la pantalla. Cuando me acerqué a él, enseguida minimizó una conversación del Messenger. Me mosqueé un poco, pero no pregunté porque lo hacía.
- ¿Qué quieres, enana? – me preguntó mirándome.
- ¿Me puedo quedar aquí contigo? Es que me apetece leer, pero sabes que no me gusta leer a solas.
- Si, lo sé.
- Además, te prometo que no cotillearé con quien estás hablando, porque me he dado cuenta de que enseguida has minimizado una conversación. – él se rio.
- Vale, está bien.
Me tumbé en la cama, y abrí el libro dispuesta a leer, pero Carla interrumpió en la habitación abriendo la puerta de repente y sin llamar.
- ¡Hermanitos! – dijo cerrando la puerta. Cogió la otra silla que había en la habitación y sentó al lado de Isaac.
- ¿Qué quieres ahora, Carla? – le preguntó Isaac mientras volvía a cerrar la conversación del Messenger.
- ¿Qué estás escondiendo? – empezaron a forcejear entre los dos. Yo no podía leer en esas condiciones, por lo que me levanté de la cama dispuesta a irme. – Leire, no te vayas ahora. Ayúdame a averiguar con quien está hablando. – me lo pensé un par de veces y dejé el libro encima de la cama. Cogí las manos de Isaac para que éste no se pudiera mover. Carla abrió la conversación y leyó el nick de la persona con la que estaba hablando. – “Menos mal que ya me hablas. No podía soportar que desde el sábado no me dirigieras la palabra después de lo que pasó entre nosotros. Eres todo para mi I” - Carla y yo nos miramos sin decir nada. Enseguida caí de quien se trataba. Todo me cuadraba. Isaac estaba hablando con Auro.
- ¿Me podéis dejar en paz, por favor? – Isaac consiguió soltarse y cerró otra vez la conversación. – Sois unas cotillas, y siempre os queréis enterar de todo, y eso no puede ser. - las dos nos dirigimos a la puerta para salir de su habitación.
- ¡Ostras! Ahora caigo. – dijo Carla cuando estaba a punto de cerrar la puerta. - Con la que estás hablando es Auro, ¿verdad? ¡Qué fuerte! Estás hablando con la niñata esa.
- No te pases. – le dije mientras le daba un pequeño empujón. – Que es mi amiga.
- Ya lo sé, por eso es una niñata. Hermanito… - miró a Isaac mientras se ponía una mano en la cintura. – Te estás echando a perder. Antes molabas más.
- Olvídame. – se levantó Isaac de la silla y le cerró la puerta en las narices a Carla. Solté una carcajada en voz baja para que Carla no pudiera oírme. Me encantaba que Isaac hiciera ese tipo de cosas, así dejaba en mal lugar a Carla.
Cada una se fue a su cuarto, pero me acordé de que me había dejado el libro de lectura en el cuarto de Isaac. Pensé que no era buen momento para entrar en la habitación. No quería que se enfadara conmigo. “Ya iré después de cenar” pensé.
Bajé hacia la cocina a ayudar a mi madre a preparar la cena para todos. Ya casi la había terminado, por lo que solo tuve que poner la mesa.
- ¿Cómo estás, cariño? – me preguntó mientras ponía la ensalada en el centro de la mesa.
- Muy bien, mamá. ¿Tú como te encuentras de tu gripe?
- Mejor, a penas tengo ya síntomas.
- Me alegro.
- ¿Qué tal llevas las clases y el curso en general?
- Muy bien. Por ahora me está pareciendo fácil, pero tan solo llevamos un par de semanas. Aún lo difícil no ha llegado.
- Lo sé, cariño. Pero sé que tú vas a poder con esto, y con mucho más. – las dos sonreímos.
Mis hermanos no tardaron en bajar a la cocina a cenar. Desde siempre había sido yo la que estaba mucho tiempo con mi madre. La necesitaba en mi vida. En cambio, mis hermanos parecían que podían vivir sin ella. Yo no era así. Mi madre era esencial en mi vida. Como me había criado sin padre, mi madre era la que me daba fuerzas para seguir adelante con mi vida. Era ella la que me ayudaba a afrontar mis problemas. Sabía que si algo me pasase, ella estaría allí para ayudarme en lo que fuera necesario.
Después de cenar, Isaac fue el que se quedó en la cocina fregando los platos. Había muy pocas cosas como para poner el lavavajillas. Carla barrió un poco la cocina. Yo, en cambio, guardé en la nevera todas las sobras de la cena. Por la noche éramos nosotros lo que nos encargábamos de las faenas de la casa. Mi madre venía cansada del trabajo, y siempre la ayudábamos, para que ella se fuera a sentar al sofá a ver un rato la tele.
Me despedí de mi madre y me fui a la habitación a dormir. Me puse el pijama, pero cuando estaba a punto de meterme en la cama, alguien entró en la habitación. Era Isaac.
- No te he dicho mil veces que llames a la puerta antes de entrar. Si llegas a pasar unos pocos minutos antes me pillas en bragas.
- Ya ves tú. Ni que me fuera a asustar. Enana, que lo que tú tienes, se lo he visto yo a millones de tías. – me quedé mirándolo pensando que era un poco fantasma. Millones de tías seguro que no, pero algunas cuantas sí.
- Bueno, ¿qué es lo que querías? – me metí en la cama, y me tapé.
- Quería darte el libro este. Te lo has dejado antes en mi habitación.
- Ya lo sé. Me he acordado cuando he salido, pero no he querido volver a entrar.
- ¿Y eso? – se sentó al lado mía.
- Porque no. No quería molestarte. Estabas ahí hablando con Auro, y estábamos nosotras interrumpiendo.
- Tú no has interrumpido nada, ha sido Carla. Si es que ella es así de lista. Siempre se quiere enterar de todo.
- Sí, así es Carla. Bueno, muchas gracias por el libro. – se lo quité de sus manos y lo dejé encima de la mesita de noche que había a mi derecha. Isaac se levantó y se fue hacia la puerta. - ¡Espera Isaac!
- ¿Qué pasa? – se giró mientras cogía el picaporte de la puerta para poco después abrirla.
- ¿De verdad que te gusta Auro? – vi como se sonrojaba.
- … - se quedó un poco pensativo. – Sí, sí que me gusta.
- ¿Y por qué has estado dos días sin hablarle?
- Porque los chicos somos así. Tenemos que dejar un par de días de separación, para que no penséis que nos gustáis demasiado.
- ¡Qué difíciles sois los tíos! – me tumbé en la cama.
- Sí, un poco. Pero no te pienses que las tías sois fáciles, ¿eh?
- Anda, buenas noches Isaac.
- Buenas noches enana. – me apagó la luz y salió de mi habitación.
En ese momento me vino a la cabeza Eloy. No había tenido noticias de él desde la fiesta del sábado. Y la verdad es que no lo entendía, porque a mí me había gustado bastante, y por lo que me había dicho, yo a él también le hacía algo de gracia. “Eso es para que no me piense que le gusto demasiado” pensé mientras los ojos se me iban cerrando cada vez más.
Escrito y publicado por Leire a las 18:33:00 12 me acuerdo de tí
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Problemas de matemáticas
Después de llegar a casa, y de comer, me subí a mi cuarto a hacer los deberes. La profesora de matemáticas nos había mandado una página entera de ejercicios. Ese día se había pasado.
Cuando me puse a hacerlos, oí que alguien llamaba a la puerta de mi habitación, e Isaac pasó.
- ¿Qué quieres? – le dije.
- Es que me acaba de llamar Edgar, y me ha dicho que viene hacia casa. Que no entiende unos problemas de mates y quiere que se los expliques.
- ¿Y por qué no me ha llamado a mí?
- Porque sabía que le ibas a decir que no viniera. – ¡qué razón tenía!
- Pues paso de explicárselo. – no quería tenerlo en mi cuarto.
- Leire, ayúdale. Sabes que se le dan muy mal las matemáticas, y tú eres una máquina. Piensa en él como un amigo, no como el chico que te gusta que se ha liado con tu enemiga.
- Vale, Isaac. No hace falta que me lo recuerdes todos los malditos días.
- Lo siento. – cerró la puerta.
Yo no quería explicarle los problemas. Además, ninguno de los dos iba a estar a gusto. Sabía que Edgar venía como excusa para hablar conmigo, no para que le explicara los ejercicios de mates. Alguien volvió a llamar de nuevo a mi puerta, pero el que apareció detrás de ella no fue Isaac, sino Edgar. Me levanté de la silla y le hice pasar. Él, con la cabeza agachada, dejó su mochila en el suelo y se sentó en la cama.
- Leire, necesito que me ayudes con los problemas de mates.
- ¿Es que no sabes apañártelas tú solito, o qué?
- Está claro que no, porque sino no hubiera venido.
- Anda, coge las cosas y ven aquí al escritorio, que ahora mismo estaba haciéndolos.
- Gracias. – me sonrió. Yo no le devolví la sonrisa.
Durante un buen rato le estuve explicando los problemas de matemáticas, pero en una de las veces en las que él estaba intentando hacer uno solo, empezó a hablarme de la fiesta del sábado.
- ¿Entonces te lo pasaste bien?
- Sí, me lo pasé estupendamente. – claro que me lo pasé bien, pero hasta que vi que él se estaba liando con Fanny.
- Me alegro. Oye… - dijo al cabo del rato. – Esta mañana he estado hablando con Fanny.
- Ya lo sé, os he visto.
- Si, estaba hablando con ella de lo que me dijiste tú ayer por el Messenger. Me ha dicho que es verdad, que si que me lié con ella. Pero para mí no significó nada, en serio. No estaba en condiciones, y es como si no hubiera pasado.
- Ya, pero ha pasado. Y el pasado no se puede cambiar.
- Lo sé.
Seguimos dando clase como si la conversación que acabábamos de tener no nos hubiera afectado a ninguno de los dos, aunque eso no era cierto. Yo estaba muy distante con él, y Edgar no sabía de qué hablar.
Cuando acabé de explicarle todos los ejercicios de matemática, bajamos los dos a la cocina a beber algo. Yo estaba muerta de sed. Me cogí una coca-cola. Le pregunté a Edgar que era lo que le apetecía, y él me contestó que tan solo un vaso de agua fresca. Le dije que se sirviera él mismo. Saqué también un paquete de papas.
- Leire, por favor, necesito que me vuelvas a hablar en clase. – me pidió mientras cogía una papa de la bolsa.
- No sé, Edgar. Ya veremos. Aunque me hayas dicho que para ti no fue nada… Me cuesta creérmelo. Y más viniendo de ti.
- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó algo mosqueado.
- Joder Edgar, ya lo sabes. Eres de esos chicos que te da igual con que chica estar. Además, la que quieres la consigues fácilmente. Y no me digas que no, porque no te creería.
- Pues sí, soy de esos chicos, para que te voy a mentir. Siempre he tenido la chica que he querido. En eso no he tenido problema.
- ¿Lo ves?
- Sí, pero parece que ahora la chica que quiero, se me está resistiendo. – me cogió la mano que tenía encima de la mesa y le dio un beso.
- Y más que se te va a resistir.
- ¿Y eso por qué? Sé que desde siempre te he gustado. Me he dado cuenta de las miradas que me echabas en clase, de las veces en las que venía aquí a tu casa a ver a tu hermano siempre te metías en tu habitación porque te daba vergüenza hablar conmigo…
- ¡Oh dios mío! ¿Siempre te has dado cuenta de eso? ¡Qué vergüenza estoy pasando en este momento!
- Pues no sé por qué. – me cogió de nuevo la mano que tenía encima de la mesa, pero esta vez no me la soltó. – Pero lo que tú no sabes es que siempre me he sentido atraído por ti.
- Imposible, Edgar. Tú siempre has pasado de mí. Ni una simple mirada en clase, ni un simpático “hola” al verme… ¡nada!
- Aunque te parezca mentira, me gustabas tanto que no era capaz de hablar contigo. Siempre he querido desde hace años acercarme a ti y conocerte, pero nunca he tenido el valor suficiente.
- ¿Tú? ¿Valor? No me lo creo. Si eres tú siempre el que entras a una chica si te gusta.
- No, estás equivocada. Yo entro a una chica si ésta me parece guapa, simpática y atractiva. En cambio, si me gusta, soy el chico más tímido que conocerás. – me quedé prendada de sus ojos en ese momento. Quería averiguar si mentía o no, pero su mirada transmitía sinceridad… o mentía muy bien.
- No sé, Edgar. En este momento estoy un poco confundida. Déjame un par de días para recapacitar y pensar en todo esto que me has dicho de sopetón. – él asintió.
Se levantó de la mesa, y después de ayudarme a recoger todo lo de la mesa, se despidió con un beso en la mejilla y se marchó.
Escrito y publicado por Leire a las 20:14:00 31 me acuerdo de tí
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Los tíos son así
Acababa de vestirme. Me había puesto los primeros pantalones cortos que había encontrado en el armario. No encontré ninguna camiseta que me gustara ese día. Fui a la habitación de Carla, ya que ésta estaba en el baño, y le cogí una camiseta que desde siempre me había encantado. Era roja, y quedaba algo ancha, que con los pantalones cortos quedaban de maravilla. En los pies, unas simples sandalias romanas.
Bajé a desayunar. Isaac ya estaba allí, y mi madre estaba vestida y estaba a punto de irse a trabajar. Le pregunté que cómo estaba, y ella me contestó que ya estaba mejor, aunque se notaba algo febril. Le dije que se podía quedar un día más en cama, pero ella no hizo caso a mi proposición, y se fue a trabajar.
Cuando Carla apareció en la cocina, se quedó con la boca abierta al verme su camiseta en mi cuerpo.
- ¿Qué narices haces con mi camiseta? – dijo exaltada.
- No encontraba nada, y como esta me gusta mucho... – dije intentando parecer melosa.
- Pero a mí me da igual que te guste. Quítatela ahora mismo.
- Déjamela, por favor.
- He dicho que no. – gritó de nuevo.
- Déjasela, Carla. ¿Qué te cuesta? A ti nada, y a ella le haces feliz. – dijo Isaac intentando ayudarme.
- Está bien. Pero que sea la última vez, ¿de acuerdo?
- Gracias, Carla. – fui a darle un beso, pero ella se apartó con cara de asco. Carla seguía sin cambiar.
Como todas las mañanas, Eric fue a por Carla. No podía entender cómo podían ir juntos al instituto. Ambos ya no se gustaban. Pero todo esto se hacía por no perder la popularidad de ambos dos. Casi todas las chicas deseaban a Eric, y lo mismo ocurría con Carla. Eran la pareja más deseada y la más envidiada. Y eso tenía que permanecer inalterable.
Isaac sacó su moto, como era habitual ya de todas las mañanas, y ambos nos fuimos de camino al instituto. El camino se me hizo demasiado corto. Pensaba en Edgar y en la conversación que tuvimos el día anterior por Messenger.
Entré en clase. Nanni y Auro ya estaban sentadas, y juntas, por lo que me tuve que sentar sola. Dejé mi mochila en la silla de al lado, por si alguien tenía intención de sentase a mi lado, como podía ser Edgar o Fanny. Pero enseguida vino Cynthia, y me pidió si podía apartar la mochila, ya que se quería sentar conmigo. Acepté encantada.
- ¿Qué tal en la fiesta? – me preguntó cuando el profesor de Historia empezó a hablar de la Segunda Guerra Mundial.
- Bien, bien. – mentí.
- Desde que me dijiste que Ben quería hablar conmigo, luego ya no te vi.
- Ni yo a ti tampoco. Y por cierto, ¿con Ben qué? Porque dijo que se quería liar contigo, ¿no?
- Sí. Al final nos liamos. Pero vamos, nada serio. Ya sabes, todo lo que pasa en esas fiestas es por el efecto del alcohol. – la frase que Cynthia acababa de decir, me recordó a lo que Edgar me había dicho por el Messenger. Se había liado con Fanny, pero él no se acordaba.
- ¿Crees que una persona, si va muy, muy borracha… puede hacer algo y no acordarse? – pregunté queriendo saber la respuesta de ella.
- Claro que sí. Cuando te has pasado bebiendo, llega un punto en el que no sabes ni lo que haces ni lo que dices. Y luego no te acuerdas de nada. A mí me pasó eso en un sábado que estuvimos haciendo botellón en el parque.
- ¡Qué triste! – dije mientras disimulaba haciendo creer al profesor que estaba tomando apuntes de lo que estaba diciendo.
- Si, muy triste. – ella me imitó. – Oye… - dijo al cabo del rato. - ¿Tú no te liaste con Eloy?
- ¿Cómo te has enterado?
- Esa pregunta no se hace. En esas fiestas todo lo que pasa, al día siguiente lo sabe todo el mundo, por eso te tienes que cuidar bastante. Y aún así… - dijo mientras miraba a Edgar.
- ¿Es qué también sabes lo de Edgar? – pregunté intrigada.
- Claro. Sé con quien estuvo cada uno. Lo que no entiendo es cómo pudo liarse otra vez con Fanny. Esa chica es repugnante. Es muy mala.
- ¡No me lo jures! A mí casi me pega porque Edgar me dio un día un beso en la mejilla.
- Lo sé. También lo vi. – me sonrió. Yo hice lo mismo. – Desde siempre le ha gustado Edgar. Consiguió salir con él, pero tan solo duraron unos meses. Ella le dejó por otro, pero luego se arrepintió bastante. Edgar estuvo muy pillada por ella cuando estaban juntos. Pobrecillo.
- A mí no me da ninguna pena. Edgar es el típico chico que va de flor en flor, y esos chicos yo no los aguanto.
- Pero antes él no era así. Empezó a ir de chica en chica cuando lo de Fanny. Como te he dicho lo pasó muy mal, pero yo le ayudé a olvidarla. – ella me sonrió, pero mi sonrisa salió algo forzada.
Enseguida llegó la hora del recreo. La hora de juntarnos todos en la cafetería, aunque no era lo que yo deseaba. Prefería estar con mis amigas en el banco de siempre. Se lo dije a ellas, y aceptaron encantadas. Le conté a Nanni que Carla se había liado con Hugo el día de la fiesta. Nanni ya lo sabía, y también sabía que ayer se estuvieron viendo. Se lo había contado Auro. Nanni estaba contenta porque así pensaba que Carla se olvidaría de Eric, y ella podría ir a conquistarlo. También le conté a Auro lo que Isaac había dicho de ella cuando estaba con Dani en la habitación de mi hermano.
- ¿Es verdad lo que me estas contando, Leire?
- Claro que es verdad, te lo juro. Los escuché ayer. Y me dio una alegría…
- O sea, que le gusto. – dijo levantándose del banco y poniéndose a bailar con un acompañante imaginario.
- Si, le gustas. Pero por favor, para de hacer eso. – le dije mientras las tres nos reíamos.
- ¿Y por qué narices no me dice nada? Desde la fiesta no me ha dirigido la palabra, ni siquiera un “hola”. Nada de nada. ¿Por qué será eso?
- No lo sé. Pero ya sabes que los tíos son así. – contestó Nanni como una marisabidilla. – Les encanta hacerse los duros aunque se estén muriendo por tus huesos.
Todas suspiramos acordándonos cada una del chico que nos gusta, pero ninguna añadió nada más al respecto. Estuvimos durante todo el recreo hablando de Auro y de Isaac. Ella no paraba de darle vueltas a la cabeza, aunque yo intentaba que no lo hiciera.
Sonó el timbre para ir de vuelta a las clases. Cuando estábamos entrando, me topé con Fanny que también estaba entrando. Nos lanzamos una mirada desafiante, y ella sonrió maliciosamente.
Cuando salimos de clase, vi como Fanny y Edgar se quedaban un poco más de tiempo en clase para hablar. Eso me mosqueó bastante. Pero no podía hacer nada. Era ella la que había ganado la apuesta y era yo la que me tenía que alejar de Edgar.
Escrito y publicado por Leire a las 19:54:00 20 me acuerdo de tí
jueves, 29 de octubre de 2009
Hola a todos de nuevo.
Hola a todos:
Como bien dice el título de esta entrada: "Hola a todos de nuevo". Antes que nada, quiero dar las gracias a toda la gente que me ha escrito un comentario dándome su apoyo y mostrándome todo su cariño. Lo agradezco mucho. No sabéis cuanto. Ya estoy mucho mejor. Poco a poco, y con la ayuda de muchísima gente: amigas, familiares... estoy empezando a superar la pérdida de mi abuela. Me he dado cuenta que no vale la pena estar triste por una persona que ya se ha ido. Yo disfruté con ella cuando la tuve aquí en vida, conmigo, a mi lado, dándome lo mejor de sí misma. Y yo lo supe aprovechar y valorar. Ahora, no le puedo hacer daño. Ella, esté donde esté, tiene que verme feliz y contenta. Pase lo que pase, yo siempre la voy a echar de menos, y va estar por siempre en mi corazón.
Pero bueno, esta entrada no era para escribir sobre mis sentimientos, sino para deciros que voy a volver a publicar la novela. He vuelto a escribir. Me ha ayudado mucho hacerlo, ya que no pensaba tanto en la pérdida de mi abuela. Así que, seguramente, la semana que viene empezaré a subir capítulos. Pero no será tan a amenudo como lo solía hacer, ya que solo llevó un par de días por delante de lo que publico. Y necesito tiempo para pensar en lo que quiero que pase en la historia, y en escribirlo.
De nuevo muchas gracias y... ¡hasta pronto! SIEMPRE CON VOSOTROS. LEIRE.
Escrito y publicado por Leire a las 17:50:00 19 me acuerdo de tí
martes, 20 de octubre de 2009
Hola a todos! Hace cerca de un mes que no sabeis nada de mí, ni que me paso por vuestros blogs ni nada. Pero es que no tengo fuerzas para seguir adelante. Hace ya algo más de un mes que desapareció de mi vida una persona muy importante para mí. Me daba cariño, amor y muchas otras cosas. Y ahora que ya no está conmigo no tengo fuerzas para nada: ni para seguir con mi vida. Todas las ilusiones que tenía se me han ido de un momento para otro. Y es que esa persona era mi vida. Y ahora sin ella...no sé que hacer. Se me hace todo cuesta arriba. Todos los días me pasaba por su casa para verla, oirla, sentirla en mi vida. Y ahora...ella ya no está. Mi abuela no está conmigo. Siento mucho que tengais que leer esto, pero veía necesario que supiérais el por qué el abandono de este blog así por las buenas. Espero que lo comprendais. Quiero salir pronto de toda esta pena y esta depresión que tengo en mí. Quiero seguir con el blog, pero ahora creo que no es el momento. Espero que lo entendais. Y de nuevo, lo siento. Lo siento mucho. Porque vosotros me habeis dado muchas alegrías en todo el tiempo que llevo con el blog, y no quiero dejarlo, no, no quiero. Espero volver lo antes posible, de verdad. Muchas gracias a todos. Os quiero mucho. SIEMPRE VUESTRA. LEIRE. PD: También decir que el blog de Jess está estancado como el mio, porque soy yo la que actualizo, ya que ella no tiene internet.
Escrito y publicado por Leire a las 21:05:00 26 me acuerdo de tí
martes, 15 de septiembre de 2009
Paréntesis*
Hola a todos. Siento deciros esto: hace dias que no publico ninguna entrada, pero no os precupeis, que este comunicado no es para comentaros (ni mucho menos) que dejo el blog, ni nada por el estilo. Escribo este párrafo para deciros que llevo unos días en los que estoy un poco decaida, por algunos problemillas que he tenido en mi vida personal, y estoy un poco triste y sin ganas de hacer nada. Además, me he quedado un poco estancada con la novela. LLevo un par de capítulos por delante de este último, pero no sé como seguir. Tengo muchas ideas en la cabeza, pero no me expreso como quisera. Me ha venido todo de improvisto, y estoy un poco preocupada. Espero que sepais entenderlo. Espero seguir con el blog lo antes posible, si puede ser la semana que viene. Me apetece mucho seguir con la novela para que todos vosotros podais leerla. Y es que son vuestros comentarios los que me alegran, y los que me dan energía para seguir con todo esto. MUCHAS GRACIAS A TODOS. SIEMPRE CON VOSOTROS. LEIRE. PD: el blog de Jess (que actualizo yo porque ella no tiene internet) también estará parado durante un tiempo. Siento las molestias.
Escrito y publicado por Leire a las 16:31:00 31 me acuerdo de tí
viernes, 11 de septiembre de 2009
Demasiados líos.
En ese momento no había nadie, y podría ver la tele o alguna película sin que nadie me molestara. Al encender la televisión, y no ver ningún programa que me interesara, miré entre las diversas películas que tenía cerca del DVD. De repente vi una que hacía tiempo que no veía. Era mi preferida, y siempre que estaba en momentos difíciles me gustaba verla. Cogí “Un paseo para recordar” y la puse en el DVD. Me fui a hacer palomitas a la cocina. Cuando me estaba acomodando para ver tranquilamente la película, vi como Carla bajaba las escaleras a penas sin hacer ruido.
- ¿Dónde vas? – le dije cuando estaba a punto de salir. Oí como maldecía, y vino al comedor.
- Voy a salir. – contestó.
- Eso ya lo sé, pero te he preguntado a dónde.
- ¿Qué más te da? – me giré y le di al play para que la película comenzara.
- Bueno, era por si venía Eric. ¿Qué le digo? ¿Qué estás en casa de Hugo? – sabía con certeza que iba a ir a casa de Hugo, porque minutos antes me lo había dicho Auro por el Messenger.
- Maldita enana. – dijo en voz baja, pero suficiente alta como para que yo lo oyera.
- Lo sé. Me entero de todo.
- ¡Que te den!
Salió del comedor y de casa algo enfadada. Si una chica va a casa del chico con el que tan solo se ha liado una vez, es porque de verdad le gusta. Lo que no entendía era por qué se iba con Eric de vez en cuando si le había empezado a gustar Hugo.
Empecé a ver la película. Cuando estaba a mitad, alguien llamó al timbre. Puse la película en pausa y salí a abrir algo cabreada. No me gustaba que la gente me interrumpiera cuando estaba viendo algo en la televisión. Pero cuando abrí la puerta, la cara me cambió. Vi el rostro de Dani, ese chico que desde el primer momento me había tratado tan bien.
- ¡Dani! – le di un abrazo.
- Hola Leire, ¿cómo estás? Espero que mejor porque el sábado llevabas una encima…
- Lo sé. No me hagas recordar cosas del sábado, anda. Pasa, pasa. No te quedes en la puerta. – se sentó en el sofá del comedor.
- ¿Viendo una película?
- Bueno…sí…intentando verla.
- Lo siento. – dijo agachando la cabeza.
- No te preocupes, que no pasa nada. Me la sé ya de memoria. Oye, ¿te apetece algo?
- No, solo he venido a ver a tu hermano.
- Si, espera, voy a llamarlo. O mejor, ves a su cuarto. Está en el ordenador.
- Seguro que está buscando webs de chicas sin ropa.
- No me extrañaría. – los dos nos empezamos a reír.
Dani subió al cuarto de mi hermano, y yo seguí viendo la película. Pero de pronto, alguien llamó de nuevo al timbre. Me levanté algo más mosqueada que la primera vez, y recé porque no fuera Edgar. Se pasa tardes enteras en casa con mi hermano y Ben. Isaac siempre tenía visitas, y estaba acostumbrada a ver chicos guapos vagueando por mi casa. Pero cuando abrí la puerta vi a Dafne.
- Hola Leire, ¿está tu hermana por ahí? – me preguntó.
- No, no está. No sé donde puede estar. – decidí no decir que estaba en casa de Hugo por si Carla quería mantenerlo en secreto.
- Vaya, pensé que al ser lunes no saldría por ahí. Pero ya veo que no pierde comba. Bueno, supongo que estará con Eric.
- Si, supongo. – “Que ingenua eres, Dafne” pensé.
- Bueno, pues muchas gracias. Ya hablaré con ella mañana en clase. Hasta luego.
- Adiós. – cerré de un portazo.
Por fin pude ver el final de la película tranquila. Quité todo, y subí a mi cuarto, pero antes de entrar en él me dieron unas ganas tremendas de ir al baño. Pasé por delante de la puerta de la habitación de Isaac y oí como él y Dani estaban hablando de algo que parecía muy interesante. Nunca solía hacer ese tipo de cosas, pero esta vez decidí ponerme cerca de la puerta para ver lo que tramaban.
- ¿Entonces bien? – oí como decía Isaac a Dani.
- ¿Bien? ¡Eso fue más que bien! Tío, no te puedes imaginar lo que es estar con ella. Está tremenda, y besa de miedo. – estaban hablando de una chica, eso estaba claro. Al parecer, Dani se había liado con alguien en la fiesta del sábado. Lo que faltaba ahora era enterarse de quien había sido la afortunada.
- Lo sé, lo sé. He de recordarte que yo también he estado liado con Dafne - ¡Increíble! Dani se había liado con Dafne en la fiesta del sábado. Ya era lo que me faltaba por oír.
- Bueno, ¿y qué me han dicho? ¿Qué tú te liaste con Auro?
- Si, tío. No sé que tiene esa chica, pero me vuelve loco, de verdad. – sin querer evitarlo me salió una sonrisita de mis labios. Mañana se lo contaría todo a Auro. – Ese pelo rubio cayéndole sobre su cara, y esos ojos azul claro que me hipnotizan…
- Uy, uy, uy… - oí que le decía Dani. – Creo que nuestro pequeño Isaac se está pillando por esa chica.
- Cállate, inútil. – oí como se enzarzaron en la típica pelea de chicos.
Cuando salí del baño, me topé con mi madre. Ya tenía mejor cara, pero prefería estar en cama todo lo que quedaba de día, ya que tenía miedo de que tuviera otra recaída. Lo comprendí. Le dije que no se preocupara de nada, que ya me encargaría yo de preparar la cena. Ella sonrió orgullosa de mí.
Las nueves menos cinco. Ya era hora de ir preparando la cena. Como no tenía muchas ganas de cocinar, busqué por la cocina comida precocinada, para no tener que guisar. Encontré una pizza preparada, que solo tenía que calentar. Sin pensármelo mucho más, la metí en el horno para que se fuera haciendo.
Mientras preparaba la mesa, bajaron Isaac y Dani de la habitación de mi hermano. Le invité a Dani a que se quedara a cenar, pero él vio conveniente irse. Yo lo entendí. Se despidió de los dos, y desapareció por la puerta. Poco después, mi hermana hizo acto de presencia en la cocina. Acababa de llegar de casa de Hugo. Isaac y yo la miramos, pero no mencionamos nada al respecto. Nos sentamos todos en la mesa. Ambos agradecieron que hubiera hecho yo la cena esa noche.
- Carla. – empecé diciéndole a ella. – Ha venido Dafne y me ha dicho que tenía que hablar contigo de algo, pero que como no estabas, que ya te lo dirá mañana.
- Gracias por decírmelo. Ahora después de cenar la llamaré haber que quiere. Por cierto… - tardó unos segundos en seguir la frase. - ¿No le habrás dicho que estaba en casa de Hugo, no?
- ¿Estabas en casa de Hugo? – preguntó mi hermano sorprendido.
- Joder, ¿qué no lo sabías? Mierda. Siempre la cago. – dijo Carla mientras le pegaba un bocado a su trozo de pizza.
- No, no lo sabía. Me parece a mí que demasiada confianza te estás tomando con Hugo. – Isaac cogió el último trozo de pizza que quedaba en el plato.
- ¿Confianzas? Ninguna. Desde hace varios años que somos amigos, pero ahora…
- No sigas. – rogué. – ¿Eric lo sabe?
- ¿Eric? No, no creo. Seguro que él también se lió con alguien en la fiesta.
- Puede ser. – contestó Isaac.
- Claro que puede ser, como que estoy segura de ello.
- Piensa mal y acertarás. – dije. Carla me miró, pero no dijo nada al respecto.
Recogimos la mesa y nos fuimos a acostar. Necesitaba descansar. Estaba demasiado preocupada con todo lo del lio de Edgar. Esperaba arreglarlo todo pronto.
PD: Muchísimas gracias por todos esos comentarios que he recibido en la entrada anterior. Los he visto esta mañana, y enseguida se ha dibujado en mi cara una gran sonrisa. Muchas gracias a todos. Por cierto, seguiros pasando por el blog de mi amiga Jess.
Escrito y publicado por Leire a las 16:14:00 19 me acuerdo de tí
jueves, 10 de septiembre de 2009
Agobio.
Sin duda era la de Fanny.
“En el patio te espero en los baños de las chicas. Necesito hablar contigo y creo que sabes a lo que me refiero. Fanny”
Miré hacia el lado en el que se encontraba Fanny. Ella me dirigió una de sus sonrisas malévolas. Le pasé la nota a Nanni y después a Auro. Ellas pensaron que lo mejor era no acudir a la cita, pero si no me presentaba significaba que era una cobarde. Además, debía hacer frente a la apuesta que habíamos mantenido entre Fanny y yo.
A penas me percaté de las tres clases siguientes. Salí decidida hacia los baños de las chicas. Les dije a mis amigas que no se preocuparan por mí. Fanny no era capaz de ponerme una mano encima, además, no tenía motivos ya que era ella la que había ganado la apuesta. Ellas lo entendieron y se dirigieron hacia el recreo, después de advertirme un par de veces que tuviera cuidado.
Respiré hondo y entré en el baño de las chicas. En él estaba Fanny fumándose un cigarro. Siempre que estaba nerviosa lo hacía.
- Pensaba que no ibas a venir. – me dijo apagando el cigarro.
- Pues ya ves, aquí estoy.
- Creo que sabes para que te he citado aquí, ¿no? – dijo orgullosa.
- No, dímelo tú.
- Claro que te lo voy a decir yo. Cómo pudiste observar, y sé que lo viste porque te vi entrar en la habitación, el sábado me lié con Edgar. Por lo que la apuesta la he ganado yo. Así que no quiero verte cerca de Edgar, ¿entendido? Porque si no te vas a enterar de quien es Fanny, ¿vale? ¿Te ha quedado todo claro o tienes alguna pregunta?
- Todo claro, Fanny. Como el agua. – sin mediar ninguna palabra más, salí del baño.
Me dieron ganas de llorar, pero no lo hice por miedo de que alguien me pudiera ver. No quería parecer débil, ni mucho menos. Debía de ser fuerte y echarle valor a los problemas. Fui yo la que acepté el reto, y cuando una lo pierde, se tiene que hacer cargo de las consecuencias. Yo misma me lo había buscado.
Salí al recreo. Con la mirada busqué a mis amigas. Como no las encontré supuse que estarían en la cafetería, que era el último sitio al que me apetecía ir. Me dirigí hacia allí con la cabeza agachada rezando para que Edgar no estuviera allí. Pero nada más entrar, él me vio y se levantó de la silla casi corriendo para hablar conmigo.
- Leire, necesito hablar contigo. No sé por qué me has contestado de esa manera esta mañana. Necesito que me expliques…
- Mira Edgar, yo también necesito que me expliques muchas cosas, y no te pido aclaraciones. Así que por favor, déjame en paz, ¿vale?
- Pero Leire… - dijo mientras me dirigía a la mesa donde estaba todos. No le presté atención.
Me senté en la mesa. Enseguida vino Edgar y se sentó en la silla que momentos antes estaba ocupando. No quería hablar con él. No quería que me pidiera explicaciones, cuando era él el primero que me tenía que aclarar varias cosas. Pero no quería saber nada de él. Y menos después de que Fanny me hubiera amenazado. No es que le tuviera miedo, pero si un poco de respeto. Sabía lo que era capaz de hacer, ya me lo había demostrado.
Después de que todas las clases terminaran, me encontré con mi hermano cerca de la moto, y los dos nos fuimos a casa. Cuando llegamos, Carla ya se encontraba allí. Fui hacia la habitación de mi madre. La encontré tumbada en la cama, tapada y con un trapo mojado en la cabeza.
- ¿No estás mejor, mamá? – le pregunté algo preocupada.
- Si, cariño. Lo que pasa que tengo algo de frio y un poco de fiebre. Pero nada, esto es la simple gripe de vuelta al otoño. Pero nada, esto se pasa con unos días de cama.
- Eso espero, mamá. Por cierto, ¿has comido ya?
- Sí. Antes de que vinierais me comí una sopa. Pero muchas gracias por preocuparte por mí.
- De nada. – le sonreí.
Bajé al comedor. Mis hermanos estaban poniendo la mesa. Les ayudé, y puse la comida encima de ésta. Carla, que fue la primera en sentarse, empezó una conversación que a mí no me agradó nada.
- Oye, ¿os habéis enterado de que Edgar se lió el sábado con Fanny?
- Sí, claro que lo sé. – dije yo mientras tocaba los guisantes con el tenedor.
- Ya sabía yo que a él aún le gustaba la tonta esa. Mira que le tengo rabia…
- Pues a mí me han dicho que Hugo también se lió con alguien, lo que pasa que no me han dicho quién. – enseguida Isaac me dirigió una mirada fulminante.
- ¿Sí? – preguntó Carla intentando disimular y salir airosa de la situación.
- Si. Quizá… ¿fuiste tú?
- … Puede ser. – Carla soltó una risita nerviosa. - ¿Y cómo te has enterado tú, enana?
- ¿Y a ti quién te ha dicho lo de Edgar? – agachó la cabeza y los tres continuamos comiendo sin mediar palabra.
Subí a mi cuarto en cuanto recogimos la mesa. Me encerré en mi habitación y puse la radio. La música siempre me aliviaba y hacia que por unos instantes olvidara parte de mis problemas.
Encendí el ordenador. Necesitaba hablar con mis amigas por el Messenger. Estaba Auro conectada. Mientras hablábamos, oí el típico sonidito que hace el programa cuando alguien te ha enviado una invitación para que le agregues. Vi la dirección. Sin duda era la de Edgar. Estuve pensando durante unos segundos si debía aceptar la invitación o no, pero después de consultárselo a mis amigas, decidí aceptarla. Enseguida me habló.
- Leire, soy yo Edgar.
- Ya, me lo he imaginado…por tu dirección de correo, más que nada. ¿Quién te ha dado mi Messenger?
- Ha sido tu hermano. Estaba hablando con él ahora, y se lo he pedido. Necesito hablar contigo, Leire. Es muy importante.
- Edgar, ya te lo he dicho esta mañana. No tengo nada de qué hablar contigo. Déjame en paz y no me agobies más, por favor.
- ¿Agobiarte? ¿Por qué? Por querer hablar con la chica que me gusta.
- ¡Ay va! Ahora resulta que soy la chica que te gusta…vaya… Pues el sábado no parecía eso, ¿no?
- ¿Por qué lo dices?
- ¿Cómo que por qué lo digo? Joder, porque te liaste con Fanny.
- ¿Qué me estás contando? De eso no me acuerdo.
- Venga, ahora no me vengas con que ibas muy borracho, y no te acuerdas.
- Pues te va a sonar a excusa, pero la verdad es que sí. Bebí demasiado, y también fume bastante, y de parte de la tarde no me acuerdo de nada.
- Mira, Edgar. A lo mejor con otras tías te funciona esa coartada, pero conmigo no. Así que, déjame ya en paz.
Cerré el Messenger. Enseguida llamé a mis amigas para decirles porque me había ido sin despedirme. Ellas lo entendieron. Salí de mi habitación directa a la de Isaac. Llamé a la puerta, y antes de esperar a que me contestara, entré.
- ¿Por qué le das mi Messenger a Edgar? ¿Quién te ha dado permiso para que se lo dieras?
- Oye, oye… baja esos humos, enana. Él me lo ha pedido, y yo, como amigo, simplemente se lo he dado, nada más. No haberle aceptado. ¡A mí qué me dices! No me ralles con tus problemas. Si estás enfadad con él, ya te las apañarás tú solita.
- Tienes razón, Isaac. Lo siento, perdóname. Estoy algo alterada desde la fiesta.
- Lo sé. Ya me he dado cuenta. No pasa nada, te entiendo. Yo también estaría tan susceptible si veo al chico que me gusta que se está liando con mi peor enemiga. – hice una mueca. Él se levantó y me dio un abrazo. – No te preocupes, enana. Sabes que me tienes aquí para lo que necesites.
- Lo sé. Gracias Isaac. – le di un beso en la mejilla.
Salí de su cuarto y me fui al comedor.
PD: Hoy a parte de recomendaros, como siempre, el blog de mi amiga Jess, me gustaría que os pasarais por el blog de una muy buena amiga mia. Su nombre es Sara, y escribe una magnífica novela llamada "Burnin'up" Me gustaría que os pasarais, porque no vais a perder el tiempo, y conforme vayais leyendo la novela os quedareis prendidos de sus personajes y enamorados de la forma en la que Sara narra las historias que la protagonista Gabrielle vive. Quiero dar las gracias a toda esa gente que me comenta todos los días. Gracias a VOSOTROS sigo escribiendo. Porque, aunque no os lo creais, es mucho más duro seguir con la novela si ves que la gente no te escribe. Y veo que, poco a poco, la gente que me comenta es menor. Eso entristece mucho.
Escrito y publicado por Leire a las 16:00:00 23 me acuerdo de tí
martes, 8 de septiembre de 2009
El no deseado lunes.
El despertador empezó a sonar como un poseso. Intenté apagarlo un par de veces pero sin éxito, por lo que lo cogí y lo metí debajo de la cama. “Imposible que sea ya la hora de levantarse” pensé mientras me sentaba en el borde de la cama.
Después de ducharme y arreglarme, como hacía cada día, me fui a la cocina. Mi madre estaba en ella. Era algo extraño, ya que se solía ir minutos antes de que yo bajara a la cocina. Casi nunca la pillaba.
- ¿Y eso que aún estás aquí, mamá? – me extrañó mucho encontrarla en pijama.
- No he pegado ojo en toda la noche. He dormido muy mal. Y es que he estado casi toda la noche con fiebre y no me encuentro muy bien. He llamado al trabajo y les he dicho que hoy no podré ir. - ¡que morro! Yo también quería quedarme en casa, y en la cama. No porque tuviera sueño, sino porque no me quería enfrentar a lo que pudiera pasar.
Bajaron mis hermanos. Enseguida me preguntaron que cómo me encontraba. Aún tenía el estómago revuelto, pero ya estaba mucho mejor. Carla hizo una serie de comentarios, al que yo no pillé la gracia, pero Isaac se las rió.
Nos despedimos de mamá y salimos de casa. En la puerta ya estaba Eric, como todas las mañanas. “Pero si se ha liado con Nanni, ¿cómo puede ahora venir aquí a por Carla” pensé. No lo llegaba a entender. ¿Cómo se podía estar con una chica e ir todos los días a por otra para ir a clase? Como bien me había dicho Nanni en la fiesta, sabía que lo de Eric tan solo había sido un rollo sin más importancia. Carla y él estaban destinados a estar juntos, y nada de eso iba a cambiar. Nanni, aunque no quisiera, no sería capaz de separarlos. Me pregunté si Carla sabía que Nanni se había liado con Eric. Supuse que no tendría ni idea, pero seguro que él se lo contaría. A lo mejor hoy no, pero con el paso de los días seguro que acabaría contándoselo. Y si no, ya me encargaría yo de que Carla se enterara. No deseaba que mi hermana sufriera, pero estaba harta de que se creyera la mejor y tratara a los demás de inferiores y les mirara por encima del hombro. Además, seguro que Carla no se sentiría muy afectada al saber el rollo entre Nanni y Eric.
Isaac, al ver que Carla se iba en el coche con Eric, entró en casa a coger los cascos de la moto. De camino a ella, Isaac me dijo:
- Te voy a contar una cosa, pero no quiero que se la cuentes a nadie. – eso me sonaba muy raro.
- Vale. – dije montándome en la moto.
- ¿Pero quiero que me lo prometas? – dijo mientras él se subía también.
- Que si, pesado. Te lo prometo. ¿Qué es? ¿Qué te gusta Auro? Eso ya lo sabía inútil. – me puse el casco.
- Estás tonta. No. No es eso.
- ¿Entonces? – levanté la visera del casco.
- ¿Tú sabías que Carla se lió en la fiesta con Hugo?
- ¿¡HUGO!? – grité. - ¿El hermano de Auro?
- Si, si. El hermano de Auro, el mismo.
- No puede ser. Yo no los vi.
- Claro, porque ya se guardaron de que no lo vieran nadie. Lo que pasa que ayer me lo contó Carla, pero como secreto. Pero he pensado que deberías saberlo, por si querías hacer algo al respecto.
- ¿Algo al respecto? ¿A qué te refieres, Isaac? No te sigo. – dije sin entender nada.
- Joder enana, estás espesita hoy, ¿eh? Lo digo por si querías decírselo a Nanni. Sé que ella se lió con Eric, y a lo mejor quiere utilizarlo en contra de Carla o algo.
- Sé lo voy a contar a Nanni porque creo que tiene que saberlo. Pero no creo que ella lo utilice en contra de Carla, porque hemos de recordar que Eric tampoco se ha comportado del todo bien, ¿no?
- Hombre, en verdad ninguno lo ha hecho mal, porque ellos ya no están juntos.
- Cierto.
Isaac arrancó la moto. No me podía creer que mi hermana se liara con Hugo. No es que Hugo no fuera guapo, o no estuviera a la altura de Carla, ni mucho menos. Pero no pensaba que él fuera como los demás. Si Hugo se había liado con mi hermana, estaba prácticamente segura de que Dani también había estado con alguien. Desde siempre Dani me había caído muy bien, y me interesaba conocerlo más a fondo. No quería tener nada con él, pero lo veía como un buen amigo que siempre estaba ahí para cualquier cosa.
En un par de minutos llegamos al instituto. Isaac aparcó la moto en la plaza en que solía dejarla. Le di el casco, me despedí de él y me dirigí hacia clase. Estaba nerviosa. Las piernas me temblaban. Sabía que hoy me iba a encontrar con Fanny y también con Edgar. No quería enfrentarme a ellos, pero había que hacerlo. Debía ser fuerte y tener valor.
Respiré hondo un par de veces y entré en clase con paso decidido. Edgar ya estaba en la mesa de siempre con Ben. A penas sin mirarlo, me dirigí a mi mesa. Me senté y saqué las cosas de la mochila. Quería que Edgar me viera entretenida, porque así no podría hablar conmigo, pero no funcionó. Edgar se acercó a mi mesa.
- ¿Cómo está mi chica favorita? - ¿TENDRÁ MORRO? Después de todo lo que había pasado en su fiesta tenía el valor de decirme “mi chica favorita”. No lo entendía. No entendía la mente masculina.
- Bien, gracias. Y déjame en paz, que estoy ocupada. – con cara de extrañado se volvió a sentar en la silla. Había estado algo brusca, pero no quería mantener ninguna conversación con él, y menos tener que verle la cara.
Enseguida vinieron Nanni y Auro. Una de ellas se sentó al lado mía, mientras que la otra se sentó delante. A los pocos minutos aparecieron por la puerta, y deslumbrantes, como siempre, Fanny y todas sus amigas. Iban todas a juego, como de costumbre, y llevaban en el pelo esa diadema blanca que en su día me había regalado Fanny para que también fuera como ellas. Me di lástima. Yo estuve yendo un par de días con ellas. No entendí por qué. ¿Qué era lo que me había llamado la atención de ellas? No tenía respuesta para esta pregunta.
Las cuatro se sentaron cerca de la mesa en la que yo estaba acomodada. Me daba miedo que me pudiera decir algo, aunque estaba preparada para cualquier cosa. Ella solo tendría el valor de restregarme por la cara que era ella la que había ganado la apuesta. Seguro que me vio entrar en la habitación en la que estaba ella junto a Edgar.
Cuando el profesor entró y empezó a dar parte de la materia que tocaba en ese día, recibí un papel que me dio una compañera de clase. Las manos me temblaban. Abrí el papel con cuidado y reconocí la letra.
PD: Hoy a parte de recomendaros, como siempre, el blog de mi amiga Jess, me gustaría que os pasarais por el blog de una muy buena amiga mia. Su nombre es Sara, y escribe una magnífica novela llamada "Burnin'up" Me gustaría que os pasarais, porque no vais a perder el tiempo, y conforme vayais leyendo la novela os quedareis prendidos de sus personajes y enamorados de la forma en la que Sara narra las historias que la protagonista Gabrielle vive.
Escrito y publicado por Leire a las 22:51:00 17 me acuerdo de tí














