Entró la siguiente profesora en clase. Me fui a mi sitio y me senté. Ben, Edgar, Fanny y todas sus amigas (excepto Karen) seguían sin aparecer por clase. Y estaba segura de que no lo iban a hacer en lo que quedaba del día. “Mejor” pensé, “porque como me los encuentre hoy por el instituto, no voy a ser responsable de mis actos”.
Pronto llegó el recreo. Las tres salimos a sentarnos en nuestro banco, como siempre. Ya no íbamos a la cafetería, como últimamente hacíamos, aunque si no estaba Edgar, la verdad es que me daba igual ir.
Auro, que estaba de pie, no paraba de ir de un lado para otro, por delante de Nanni y de mí. Pronto recordé que Isaac le había dicho la tarde de antes en mi casa que quería hablar con ella de algo importante, y ella estaba muy nerviosa.
- Tranquilízate Auro. Estando nerviosa no vas a conseguir nada. – dijo Nanni.
- Lo sé, lo sé, pero es que no puedo tranquilizarme. Seguro que me quiere decir que no quiere saber nada de mí.
- No creo que te quiera decir eso. – dije. – Así que no te preocupes.
- Tú sabes algo. – me dijo Auro parándose en seco delante de mí. – Tú sabes algo y no me lo quieres contar.
- ¡No! Yo no sé nada de nada. – mentí. Si Isaac quería hablar con ella, debía ser él quien se lo contara, no yo.
- Mentirosa. Te lo veo en la mirada. ¡Me estás mintiendo!
- ¡Que no! De verdad que no te miento.
- ¿Quién está mintiendo a quién? – Isaac acababa de aparecer en escena y ninguna nos habíamos dado cuenta de que venía hacia nuestro banco.
- Nadie a nadie. – sonrió Auro mientras ponía cara de enamorada.
- Bueno… ¿te viene bien que hablemos ahora? – le preguntó Isaac.
- Si claro, cuando tú quieras.
- Vale. – él sonrió. – Pues os la robo un momento. Adiós chicas.
- Adiós Isaac. – contestamos Nanni y yo a la vez.
- Adiós chicas. – respondió Auro.
- ¿Tú qué crees que le va a decir? – me preguntó Nanni.
- No tengo ni idea, pero creo que va a ser algo bueno. Sé más o menos de que se trata, pero no lo sé a ciencia cierta.
- ¿Y de qué se trata?
- Prefiero no decírtelo, porque seguramente ella vendrá contenta y querrá contarlo, y que nosotras nos llevemos una sorpresa. Y si ya lo sabemos, se va a llevar una gran decepción.
- Cierto. ¿Pero es algo bueno, no?
- Espero que sí. – sonreí.
- ¿Quién soy? – me giré ya que la voz provenía de detrás de Nanni. Era Eric, y le había tapado los ojos a ella para que adivinara quién era, aunque estaba claro.
- Mmm… déjame pensar que no lo sé. – contestó ella. – Puede ser que sea… ¿mi novio?
- Qué bien suena eso salido de tu boca. – añadió él. Le destapó los ojos. Ella giró la cabeza y la besó dulcemente en los labios. Por un momento, los envidié. Por fin, después de mucho sufrir y esperar, estaban juntos. ¿Quién se lo iba a imaginar? Yo no. - ¿Me puedo quedar aquí con vosotras?
- Claro. – dijo Nanni sin pensar. – Bueno, si a Leire no le importa.
- ¿A mí? Claro que no. Siéntate Eric.
- Gracias, Leire. Oye… - empezó a decir. – siento si alguna vez te he tratado un poco mal o he sido un poco antipático contigo cuando estaba con tu hermana.
- No pasa nada, Eric. Todo olvidado. Novia nueva, vida nueva. – le sonreí.
- Gracias. Es un alivio, ¿sabes? – todos reímos.
- Lo sé.
El recreo pasó volando junto con Nanni y Eric. Él era muy simpático. Nunca había estado tan cerca de Eric, y menos había intercambiado algo más de cuatro palabras con él. Nanni parecía encantada con él, y viceversa. Y eso era lo único que yo necesitaba para estar feliz y alegrarme por ellos. Si mis amigos eran felices, yo también lo era aunque el amor no me estuviera sonriendo en estos momentos.
Edgar me vino de nuevo a la cabeza. ¿No pensaba venir a clase en todo el día? Puf. En menudo se estaba convirtiendo. Si él de por sí ya era un poco rebelde, ahora, junto con Fanny, nadie podría pararlo. Iba a ir de mal en peor. Lo malo es que iba a arrastrar a otras personas que no tenían nada de culpa, como Ben, aunque él ya era bastante mayorcito y podía decidir por él mismo.
Regresamos a la clase. Edgar, Ben, Fanny, Raquel y Jess no estaban en ella. Seguían sin venir a clase. Y yo estaba de los nervios a causa de ello. Quería que Edgar apareciera para dejarle las cosas bien claras, al igual que Fanny. Aunque la principal razón por la que quería ver a Edgar no era esa, y yo lo sabía. Él me seguía gustando, aunque hubieran cambiado las circunstancias, y necesitaba verlo: ver esa mirada que hacía estremecerme. Pasara lo que pasase, yo siempre seguiría sintiendo algo especial por él, porque él para mí era especial.
No me gustaba nada la nueva situación. De un día para otro, Edgar me dejaba en ridículo delante de todo el mundo chillándome e insultándome. Eso no tenía perdón. No podía tratarme así, ni a mí ni a nadie, porque él no era más que nadie para hablar de esa manera y hacerlo pasar mal a otras personas. No tenía derecho.
El resto de horas se me pasaron algo lentas. No podía concentrarme en nada: todos los problemas de mates me salían mal, en el análisis morfológico de las oraciones no paraba de equivocarme en cosas tontas…
El timbre puso fin a las clases de ese lunes. Me levanté de la silla, y después de recoger las cosas y de despedirme de Cynthia, me fui hacia donde estaba Auro y Nanni. Quería que Auro me contara lo que le había dicho mi hermano, ya que no habíamos podido hablar después del recreo porque ella había llegado justa a clase.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Nervios.
Escrito y publicado por Leire a las 18:28:00 11 me acuerdo de tí
martes, 21 de septiembre de 2010
Palabras que atraviesan corazones.
Me senté con Cynthia. Me saludó a la vez que me daba un par de besos. La noche del sábado ella había estado hablando durante largo rato con Ben en la barra, y luego puede ver como los dos salían del pub, y ya no los volví a ver en toda la noche. Tenía la sensación de que habían tenido algo más que palabras. No me lo pensé dos veces, y me dispuse a preguntárselo.
- Oye, Cynthia… ¿qué tal con Ben?
- ¿Por qué? ¿Pasa algo? – preguntó enseguida.
- No, no pasa nada. Solo quería saber que qué tal lleváis… ¿vuestra relación?
- ¿Relación? – preguntó extrañada.
- Sí, porque tenéis algo, ¿no?
- ¿Ben y yo? ¡Qué va! Solo nos liamos en la fiesta de Edgar y nada más.
- Pero os vi el sábado muy juntitos.
- Sí, pero no hubo nada. Simplemente estuvimos hablando de cosas, pero nada más. Primero, antes de empezar con él algo serio, porque la verdad es que me gusta bastante, quiero conocerlo algo más. No quiero lanzarme a la piscina, y luego encontrarme con que no tengo flotador, ¿me entiendes?
- Perfectamente. – sonreí.
En ese instante, entró el profesor en clase, y tan solo unos segundos después, Nanni y Auro aparecieron por la puerta de la clase, sudando y jadeando. Se sentaron sin decir una palabra, ya que el profesor las miraba con cara de enfado. No le gustaba que después de él entrara nadie más. Tenía que ser el último.
El profesor echó un vistazo rápido a la clase percatándose de que faltaban algunas personas.
- ¿Qué pasa? ¿Qué los lunes no os gustan? – todos nos miramos sin saber a qué se podía estar refiriendo. – Si mi vista no me falla, falta el señorito Edgar y el señorito Ben, y también la señorita Estefanía, Jessica y Raquel, ¿no? ¿Alguien sabe dónde pueden estar? – nos volvimos a mirar todos, pero no hubo respuesta. – De acuerdo. Empecemos con la clase.
- ¿Dónde se habrá metido el estúpido de Ben? – oí que preguntaba Cynthia al aire. Pero no obtuvo respuesta. – Siempre metiéndose en líos por Edgar.
Cynthia tenía toda la razón. Ben y Edgar eran muy buenos amigos, pero siempre (o casi siempre) se hacía lo que Edgar decía. Era muy dominante.
Cogí mi libreta, y arrancando una hoja, escribí algo en ella. Dirigida para Nanni y Auro.
“¿Dónde narices estabais? Os estaba echando ya de menos. ¿Y por qué habéis venido tan cansadas? ¿Veníais corriendo o qué? PD: os sigo queriendo igual”
Cuando el profesor se dio la vuelta para escribir algo en la pizarra, llamé a Nanni sin que se diera cuenta el profesor, y le pasé la nota. Ella puso cara de extrañada, pero no dijo nada y se apresuró a abrir el trozo de papel que le acababa de pasar.
Auro, al percatarse de que Nanni había recibido una nota, se acercó también a leerla. Pronto tuve una respuesta. Pero ellas no me dieron la nota en la mano, sino que directamente hicieron una bola con el trazo de papel y me lo tiraron a la cabeza. Al darme, me quejé. El profesor se giró, pero disimulé. No se dio cuenta de nada.
Abrí rápidamente la nota. Había seis o siete frases escritas en bolígrafo rosa. “¿Cómo no? El color favorito de Nanni” pensé. Ponía:
“Calla, calla, y calla. Llegábamos tarde (como siempre) pero en la puerta nos hemos encontrado con Fanny y Edgar abrazados. Al pasar, he puesto cara de asco, y Fanny me ha dicho algo, y como no lo he entendido, me he acercado y le he dado un guantazo. Total, que Edgar se ha abalanzado sobre mí, y ha aparecido Ben y lo ha separado de mí. Y detrás Fanny riéndose. Lo está trastornando, Leire. “
No daba crédito a lo que estaba leyendo. ¿Qué Edgar había ido a pegarle a mi amiga porque le había dado una torta a Fanny? ¿Pero quién se pensaba que era él? No tenía derecho a pegar a una chica, y menos a mi amiga. Ahora si había despertado a Leire. Pero a la Leire mala. Que se metiera conmigo lo podía soportar, pero que intentara pegar a una de mis mejores amigas, no lo podía soportar. Había estallado la guerra contra Edgar y Fanny. ¿Y no dicen que en la guerra vale todo, igual que en el amor? Pues se iban a enterar.
No le respondí a la nota. No podía. Me temblaban las manos. Estaba furiosa. Necesitaba salir fuera de clase. Necesitaba evadirme de lo que en ese momento estaba rodeada. Noté como las piernas empezaban también a temblarme. No podía controlarlas. Cynthia se dio cuenta y me preguntó si estaba bien. Con un hilo de voz lo contesté que sí, y ella se lo creyó completamente.
En cuanto acabó la clase y el profesor desapareció por la puerta, me levanté de la silla casi de un salto y fui hacia donde estaban Nanni y Auro.
- Cuéntamelo todo, de pies a cabeza, sin dejarte ni un detalle, aunque sea el más mínimo. – le dije apoyando las manos en la mesa.
- Ya te lo he contado. Más o menos es lo que te he puesto en la nota. – dijo Nanni. Auro asintió. – Llegábamos corriendo, como siempre, porque llegábamos tarde, y en la puerta estaban Edgar y Fanny demostrando su amor. Cuando he pasado por su lado, le he puesto cara de asco, como es normal, porque es lo que me dan: asco. Y Fanny no sé qué narices me ha dicho, pero seguro que guapa no ha sido.
- ¿Y qué has hecho? – le pregunté.
- Pues eso. Me he acercado y le he dicho: “¿Qué es lo que me has dicho?” y ella: “¿Yo? Nada”. Y como sabía que me estaba mintiendo, le he arreado un guantazo con la mano abierta en toda la cara. ¡No me he podido resistir!
- Bien hecho. – dijo Auro pegando un pequeño puñetazo en la mesa.
- Y entonces, es cuando Edgar se ha abalanzado sobre mí como un loco, y balanceándome de un lado al otro, me ha dicho que no volviera a acercarme a Fanny nunca más. Que como él me viera me iba a enterar.
- Yo he intentado separarlo, pero de un empujón me ha separado de él y me ha tirado al suelo. – añadió Auro.
- Y ahí es cuando ha venido Ben, y cogiendo a Edgar, lo ha separado de mí. Si no llega a ser por Ben, yo creo que Edgar me hubiera pegado.
- ¿Estás segura, N? – le pregunté.
- Sin dudarlo, L. Edgar, desde que pasó lo del sábado, está cambiando. Y todo por Fanny. Lo está haciendo violento.
- Pues yo le voy a bajar esos humos que tiene tan subiditos, tanto el uno como el otro. – dije. – Porque a mis amigas él no les pone ni una mano encima. ¿Pero quién se ha pensado que es?
- Tranquila Leire. Yo creo que es mejor que no te metas es este lio. Es una cosa que ha pasado, y ya está. Vamos a dejarla correr, porque si no va a ser peor, y se va a liar más.
- Me da igual que se lie más. Él no se puede salir con la suya.
- Pero es que yo le he pegado una torta a la que es ahora su novia. – dijo Nanni. Esas palabras me atravesaron el corazón como si de un puñal se tratase.
- ¿Crees que están saliendo?
- Esta mañana me los he encontrado abrazados y hablando muy cerca él uno del otro, así que me atrevería a decir que sí, son novios. – otro puñal me atravesó el corazón.
Escrito y publicado por Leire a las 17:40:00 9 me acuerdo de tí
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Lunes, otra vez, y encima tengo que verle
Ya era la hora de levantarse. ¡Qué rápida se me había pasado la noche! Parecía como si me acabara de acostar. Pero no. El despertador ya había sonado, y yo tenía que levantarme.
Me arreglé rápidamente, y bajé a desayunar. Estaba de buen humor, pero cuando vi a Isaac y Carla conversando en la cocina sobre lo que había pasado entre Edgar y yo el sábado por la noche, todo pareció cambiar. Mi buen humor desapareció por completo, como por arte de magia. Y un sentido de culpa y de pena me invadió el cuerpo en menos de unos segundos.
Con la cabeza gacha, y sin hacer ningún comentario, me senté con ellos en la mesa de la cocina.
- Buenos días enana, ¿qué tal has dormido? – me preguntó Isaac. Ya tenía mejor cara, y también mejor humor.
- Bien, aunque creo que me ha faltado noche. Quizá unas dos o tres horas más.
- ¡Pero si has dormido un montón! – comentó él.
- No. La que ha dormido un montón ha sido Carla, que se acostó por la tarde, y se acaba de levantar. – añadí.
- Es que estaba muy cansada. – contestó la aludida. – Pero a las cuatro de la mañana me tuve que levantar a comer algo, porque estaba hambrienta. La barriga no paraba de rugirme.
- ¿Y qué comiste?
- Lo que encontré por la nevera. Había unos pocos espaguetis que habían sobrado por la mañana. Los calenté y me los comí.
- ¡Menuda zampona estás echa! – dijo Isaac mientras se bebía de un trago lo que le quedaba de zumo en su vaso.
- Anda que tú… siempre estás comiendo. Y mejor dicho, quitándole la comida a los demás. – contestó Carla.
- Eso es verdad. – añadí. – A mí siempre me estás quitando los vasos de zumo de las mañanas.
- ¡Eso es mentira! Porque luego voy y te lleno otro para que te lo tomes.
- Eso también es verdad. Ahí me has pillado. – comenté.
- Anda, toma…bebe algo. – Isaac se levantó, cogió un vaso limpio y me lo llenó de zumo.
- Gracias.
- Tanta amabilidad… - empezó diciendo Carla. – me da asco.
- Cállate pesada. – se acercó Isaac a ella y le revolvió el pelo. – Siempre quejándote por todo.
- No vuelvas a hacer eso en tu vida. Con lo que me cuesta peinármelo todos los días…
- Ya ha vuelto la antigua Carla. – dije. – Ya la echaba de menos. Ya decía yo que no era normal que Carla me dejara bolsos y ese tipo de cosas.
- Carla puede ser simpática cuando ella quiere, pero también puede ser mala y borde. – dijo la mayor de los hermanos. Se levantó de su silla y se fue subiendo las escaleras con paso decidido.
- Esta chica está más tonta… nunca aprenderá. Está en la edad del pavo. – dijo Isaac.
- Pues como tú y como yo.
- De eso nada, yo no estoy en la edad del pavo.
- No, que va. Apenas. – me bebí lo que me quedaba en el vaso, me levanté de la silla y subí a mi habitación a por la mochila, dejando a Isaac solo en la cocina.
Bajé enseguida y esperé a mis hermanos en el recibidor de la casa. Enseguida estábamos todos allí dispuestos a irnos al instituto.
Salimos de casa, y con paso ligero, nos dirigimos hacia el instituto. Cuando llegamos cerca del parque, Carla dijo que se quedaba allí. Había quedado con Hugo para verse antes de irse cada uno a sus respectivos institutos. Al parecer, lo de Carla y lo de Hugo iba muy enserio. Me alegraba por ellos.
Isaac y yo nos dirigimos solos hacia el instituto. En la puerta, como casi siempre estaban Edgar y Ben esperando a mi hermano. Cuando vi a Edgar, el corazón me dio un vuelco. No estaba preparada para verlo de nuevo después de todo lo que había pasado el sábado por la noche.
Me acerqué hacia ellos. Le dirigí una de mis mejores sonrisas a Ben, que me correspondió con lo mismo. Pero a Edgar ni le miré. De hecho, él tampoco lo hizo. Podía ver en su mirada odio hacia mí. No podía entenderlo. Isaac me cogió, me dio un beso en la mejilla, y entré en el instituto sin decir nada más.
Por el pasillo iba pensando en lo que acababa de ocurrir. Había sido una situación muy incómoda, y no quería que volviera a ocurrir. Tampoco quería ver de nuevo a Fanny, aunque sabía que eso no iba a pasar. Tendría que ver a ambos todos los días, y aguantar que estuvieran juntos.
En la puerta de la clase estaba Karen, sola, sin nadie más a su alrededor. Me extrañó que no estuviera con Fanny ni con Raquel y Jess. Me acerqué a ella. Me miró directamente a los ojos, y sin decirme nada más, me abrazó. No sabía cómo reaccionar, pero le correspondí el abrazo. Me resultaba algo extraño, ya que con Karen no había tenido ningún tipo de relación. Tan solo había hablado la noche del sábado. De hecho, fue ella la que me advirtió de que Fanny le iba a contar a Edgar que había tenido algo más que palabras con Eloy.
- Lo siento mucho, Leire. De verdad. No sabía que Fanny podía llegar tan lejos.
- No te preocupes, Karen. Estoy bien. De todas formas, muchas gracias por avisarme la otra noche.
- Sí, pero no sirvió de mucho. Ella consiguió lo que quería: hacerte daño y estar con Edgar. No puedes consentirlo.
- ¿Y qué quieres que haga? Yo no soy como ella. Ni quiero serlo.
- Si quieres, yo puedo ayudarte. Planearemos algo, y Edgar volverá a ser tuyo.
- Lo siento Karen, pero yo no quiero entrar en su juego. Yo no sé ser así.
- Ya, ya lo sé. Bueno, yo solo quiero ayudarte, y decirte que aquí me tienes para lo que quieras, ¿de acuerdo?
- Gracias Karen. Sé que para ti esto es un sacrificio, porque te estás jugando muchas cosas.
- Sí, pero ya no me importa. No me gusta el rollo que lleva Fanny. Y cuanto antes me aleje de ella, mejor.
- Sí, va a ser lo mejor. – dije mientras le tocaba un hombro. – Tú no eres como ella. Tú eres buena chica. – Karen asintió mientras aparecía en su rostro una pequeña sonrisa. – Por cierto, ¿dónde está?
- ¿Quién? – preguntó sin saber a quién me refería.
- Fanny, ¿quién si no?
- Se ha ido con Jess y Raquel al parque de enfrente del instituto. Se iban a pelar las primeras clases. Pero yo prefiero venir. Soy buena estudiante, y no quiero que mis notas empeoren.
- Lo entiendo. Bueno… ¿entramos en clase?
- Claro. – sonrió.
Entramos las dos juntas a clase. Mis amigas aún no habían llegado. Era algo extraño, ya que estaba a punto de empezar la clase y todavía no habían aparecido.
Escrito y publicado por Leire a las 18:12:00 16 me acuerdo de tí
miércoles, 8 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Vacaciones.
Hola a tod@s!
¿Qué tal llevais las vacaciones? Espero que muy bien, y disfrutando del sol al máximo.
Antes que nada, pediros perdón por haber tardado tanto en ponerme en contacto con vosotros. He estado muy liada con los exámenes y con la escuela oficial. Y después, me fui de vacaciones unos días con el instituto y mis compañeros de clase, que, por cierto, me lo pasé genial en la playa :)
En el verano, voy a ponerme las pilas con la novela, y voy a intentar sacarla adelante, porque últimamente he estado algo bloqueada, y no me venía la inspiración. Y cuanto más quería escribir, menos me apetecía y menos ideas me surgian. Supongo que eso le puede pasar a cualquiera, pero espero que no me dure mucho más, porque estoy deseando volver a este mundo y colgar de nuevo fragmentos de mi novela, para que disfruteis con ella y me digais vuestra opinión.
Espero que me comprendais, y, de nuevo, pediros perdón por este retraso, porque vosotros sois todo para mí.
Si no pasa nada, os veo en Septiembre. Que paseis un buen verano y que disfruteis mucho, que son solo dos meses.
SIEMPRE VUESTRA. LEIRE.
PD: He contestado a las preguntas que tenía en mi FORMSPRING Si quereis preguntarme algo directamente, solo teneis que hacerlo ahí :)
Escrito y publicado por Leire a las 16:27:00 10 me acuerdo de tí
martes, 18 de mayo de 2010
Parón por exámenes
Hola a todos!
Bueno, hoy no posteo para subir un nuevo trozo de mi novela, sino para deciros que durante un tiempo no voy a poder subir.
Ahora estoy de exámenes finales (como muchos de vosotros por no decir todos) y he de concentrarme en estudiar y sacarlo todo adelante. Y la verdad, es que la novela me quita bastante tiempo de ese estudio.
Además (por esta misma causa, supongo) muchos de vosotros ya casi no pasais por mi blog porque estais más atentos ahora mismo en los estudios que en otras cosas. Eso se refleja, claramente, en los comentarios. Cada vez tengo menos, pero es una cosa comprensible.
Así que espero que me comprendais y, a la vez, me perdoneis.
En cuanto acabe los exámenes, estaré de vuelta con muchas nuevas historias entre Leire y todos los demás personajes.
Un beso a todos. Y hasta muy pronto. LEIRE.
Escrito y publicado por Leire a las 18:12:00 18 me acuerdo de tí
jueves, 13 de mayo de 2010
¿O quizá sí?
Salí de la habitación y fui directamente a la cocina. Allí estaba mi madre. Le di un beso en la mejilla y le pregunté qué tal le había ido la comida en casa de Rita. Por su cara supuse que había ido bien.
- Mamá, no hagas nada para cenar. Voy a coger un brick de caldo preparado para hacer unos fideos para mí y para Isaac.
- ¿Y eso?
- Es que tenemos un poco el estómago revuelto.
- ¿Qué pasa? Que al final ayer bebisteis, ¿o qué? Mira que os dije que no bebierais nada. Ni caso. El alcohol es malo, y más si abusáis. Ya tuve una discusión con Carla una noche por eso, porque la pillé borracha, y en nuestra casa. Así que, por favor, aprender un poco de vuestros errores. No quiero que bebáis más, ¿entendido?
- Entendido mamá. Pero no pasa nada, porque cuando salgas de fiesta te bebas un par de cubatas, ¿no?
- No, claro que no pasa nada si solo te bebes un par como mucho, pero no cerca de una botella.
- Mamá, nosotros no bebemos tanto. – bajé un poco la mirada. Mi madre no era tonta, y sabía perfectamente que habíamos bebido más de la cuenta, porque con dos cubatas una persona no tenía resaca.
- Bueno, dejemos el tema. Ahora os hago yo el caldo. ¿Tu hermana también quiere?
- No, Carla está durmiendo ya. Se ha levantado esta mañana a hacer la comida, y esta tarde estaba cansada y se ha acostado.
- Otra que tal baila. A esa también la voy a espabilar yo. Como no me saque bien la selectividad, se va a enterar.
- Mamá, tienes que confiar en ella. Yo sé que Carla lo va a sacar, y encima con nota, porque ella es muy lista.
- Sí, pero últimamente sale demasiado, igual que vosotros. Y no me gusta nada que salgáis tanto. Lleváis varios sábados seguidos saliendo, y eso no me gusta.
- No hacemos nada malo. Simplemente nos divertimos con los amigos, y nada más.
- Sí, eso me parece estupendo. Pero creo que ya os estáis pasando. Os estoy dejando demasiada libertad y os estáis aprovechando.
- Mamá, yo no lo veo así. Pero bueno, no quiero discutir contigo.
- Ni yo, cariño. Ni yo. – se acercó a mí y me dio un beso en la frente. – Eres un encanto, Leire. Sé que nunca me vas a fallar.
- Claro que no, mamá. Yo siempre estaré aquí para lo que necesites.
Mi madre cogió el brick del caldo de la despensa, y lo echó en una cacerola para que se calentara. Le puso unos fideos, también. Enseguida bajó Isaac. Cuando vio a nuestra madre, le dio un beso, pero ella seguía seria, en sus trece. Se notaba que en casa de Rita habían hablado de temas importantes y serios y venía un poco enfadada, o quizá molesta. Isaac lo notó y no comentó nada. No quería que se enfadara más y le empezara a echar la bronca. Él tampoco estaba para muchos gritos.
Cenamos en silencio, y cuando terminamos, recogimos la mesa entre mi hermano y yo y nos fuimos a acostar. Yo estaba demasiado cansada. Al día siguiente teníamos clase y quería estar reposada y con la mente despejada.
Le dí las buenas noches a mi hermano, y entré en mi habitación. Fui directa a ponerme el pijama, pero pronto me di cuenta de que ya lo llevaba puesto. ¡No me lo había quitado en todo el día!
Me senté en la cama y miré el móvil. Ni una llamada de Edgar. ¿Aún tenía la esperanza de que fuera a encontrar una llamada o un mensaje de él en mi móvil? Parecía mentira. Después de todo lo que me había hecho, aún me esperaba un perdón por su parte, o algo por el estilo. Pero en el fondo de mi corazón, sabía que eso no iba a ocurrir. ¿O quizá sí?
PD: Bueno, lo he comentado en el Twitter, pero lo comento aquí también por si no lo habeis leido allí. El martes pasado no pude subir nueva entrada porque se me rompió la linea y no podía conectarme. Estuvieron todo el día arreglandola, y no tuve servicio hasta ayer por la noche. Lo siento, y espero que me perdoneis. SIEMPRE VUESTRA. LEIRE.
Escrito y publicado por Leire a las 19:09:00 8 me acuerdo de tí
jueves, 6 de mayo de 2010
No pases de ella.
Después de estar otro rato más hablando, nos despedimos y mis amigas se fueron de mi habitación. Resoplé. No me podía creer que Nanni estuviera saliendo con Eric de forma formal, no un simple rollo de tan solo una noche, o un par. Por otro lado, Auro me daba pena. Ella estaba colada totalmente de Isaac, y él había pasado de ella durante toda la noche del sábado. Y quería hablar con ella mañana en el recreo. ¿Qué querría comentarle? Estaba preocupada. Mi hermano estaba demasiado serio cuando lo había dicho. Esperaba que no fuera nada malo, y tan solo fuera una tontería.
Era casi la hora de cenar, y mi madre acababa de entrar en casa después de haber estado todo el día fuera. Salí de mi habitación y fui a llamar a mi hermana a su cuarto. Entré, después de llamar a la puerta, y vi a Carla tumbada en la cama, durmiendo. No la llamé. No quería despertarla.
Salí del cuarto sin hacer apenas ruido y me fui directamente a la habitación de Isaac. Entré sin llamar a la puerta. Y ahí estaba Isaac, tumbado en la cama y con los ojos tapados con un antifaz.
- Isaac, ¿estás bien?
- Sí, ¿por qué? ¿Qué quieres? – dijo sin quitarse el antifaz.
- No quiero nada. Simplemente he venido a ver como estabas y a decirte que la mamá ya ha venido a casa, porque la he oído entrar.
- Pues vale. – contestó rotundamente y de forma vacilante.
- Oye, ¿qué te pasa? ¿Por qué me contestas así?
- Por nada, y no me pasa nada.
- ¿Cómo que no? Estas súper borde, y encima ayer pasaste de Auro durante toda la noche. No le hiciste ni caso. – Isaac se quitó el antifaz y me miró directamente a los ojos.
- Lo sé. No era mi intención. Pero no pude hacer nada al respecto. Iba demasiado pasado de rosca y no era consciente de mis actos.
- ¿Ah no? ¿Ni al principio?
- Si, al principio de la noche sí, pero luego ya no. Estuve hablando con ella durante un rato, pero luego ya…no sé lo que hice.
- Yo si lo sé. Pasaste de ella. Ni caso. Ni miradas.
- Puf. La he liado, ¿no?
- Pues sí, un poco. Ella está preocupada porque piensa que ya no quieres saber nada de ella y que ya no te gusta.
- Eso es mentira. Me gusta más que nunca. – bajó la mirada mientras una sonrisa tímida le salió de su boca.
- ¿Sí? Pues Isaac, que quieres que te diga, no lo demuestras. Y como sigas así la vas a perder, y para siempre. Y no quieres eso, ¿verdad?
- Claro que no.
- Pues no juegues más. Si la quieres, ves directamente a por ella, porque puede ser que ella se canse y no quiera luego nada contigo.
- Espero que eso no pase.
- Si no quieres que pase, ya sabes lo que tienes que hacer. Es un consejo que te doy, porque conozco a mi amiga. Es una buena chica, y no se merece sufrir. Porque ella es capaz de hacer por ti lo que sea, y no quiero que le hagas daño.
- No te preocupes, que eso no va a pasar.
- Bueno, solo te quería decir eso.
- Gracias enana. – me sonrió. Se levantó de la cama y me abrazó.
- De nada. Para eso estamos los hermanos. Tú siempre has estado ahí ayudándome en todo y defendiéndome en la medida de lo posible. Y esto es lo mínimo que puedo hacer.
- Gracias de nuevo.
- Por cierto, ¿qué quieres para cenar? Porque no creo que tu estómago esté para soportar una de las cenas de mamá. – los dos reímos.
- Bueno…estaría bien un caldito suave de fideos o algo, ¿no crees?
- Si, lo creo. Y me parece que yo me voy a hacer otro, porque tengo el estómago un poco revuelto.
- Vale. Ahora mismo bajo a ayudarte.
- Bien. Te espero abajo.
Escrito y publicado por Leire a las 19:23:00 12 me acuerdo de tí
martes, 4 de mayo de 2010
¿De qué querrá hablar?
- Me alegro por ti, Nanni. – agregué. – Era lo que querías desde hacía años. Cuantas veces he tenido que aguantar tus lloros porque veías a Carla y a Eric besándose por el instituto.
- Lo sé. Pero ahora eso no va a pasar, L, porque Eric ya es mío. Y espero que para siempre, porque lo quiero con toda mi alma.
- Sí, pero ten cuidado N. – dijo Auro. – Ve despacio, que ya sabes que las relaciones aceleradas no traen nada bueno.
- Si, lo sé. Estaos tranquilas. Ahora que lo he conseguido, no quiero perderlo por una equivocación mía. Eso no me va a pasar. – sonreí. – Bueno, ahora cuéntanos lo que te pasó a ti, L. – dijo mientras Nanni me miraba pícaramente.
- Cuando salí a ver a Isaac porque estaba fatal, Dani se ofreció a traernos a los dos a casa. Le dije que no hacía falta, que yo estaba bien, y que podía perfectamente con mi hermano. Pero él insistió. Cuando llegamos aquí a casa, Isaac entró directamente a casa dejándome a solas con Dani.
- Y os besasteis. – afirmó Auro. La miré.
- ¿Quieres contar tú la historia o yo?
- Tú, que te la sabes mejor. Perdona. – sonrió.
- Vale. Le di las gracias por todo lo que había hecho por mí durante toda la noche. Me dijo que no era nada, yo le dije que sí, que había hecho muchas cosas por mí, y que qué más quería. A lo que él me contestó que lo que quería en ese momento sabía que no iba a ocurrir, por lo que no pedía nada más. Le di las buenas noches, una beso en la mejilla, y entré en casa.
- ¿Sólo? ¿No os besasteis? – dijo Nanni.
- No, no nos besamos. No lo vi oportuno. Además, no quería besarle. No estoy segura de lo que siento por él. Y es que aún estoy coladita por Edgar, y contra eso no puedo luchar. No quiero darle falsas esperanzas a Dani y que se piense cosas que no son. No quiero utilizarle para olvidar a Edgar. Eso es de ser mala persona.
- Leire, cariño, eso lo hace todo el mundo. ¿Nunca has oído el refrán ese de que un tornillo quita a otro tornillo? – dijo Auro.
- No es así, tonta, es que un clavo quita a otro clavo. – aclaró Nanni.
- Da igual. Quiere decir lo mismo, ¿no? – se defendió la ofendida. - Pues ya está.
- Sí, si lo he oído. – contesté. – Pero yo no quiero aplicarlo, y menos con Dani. Porque él me importa. Es mi amigo y no quiero hacerle daño, porque no se lo merece. Así que, mientras no tenga claras las cosas, no pienso hacer nada.
- Pero si mi primo es un bombón. – dijo Auro.
- Lo sé, y no te digo lo contrario, pero… ¡ay! Dejadme. No me atosiguéis.
- No, no te atosigamos. – dijo Nanni. – Nosotras estaremos contigo pase lo que pase, y decidas lo que decidas. Para eso somos amigas. Y lo que hacen las amigas es ayudarse y apoyarse en todo, ¿no?
- Claro. ¡Abrazo colectivo! – nos levantamos las tres de donde estábamos sentadas y nos abrazamos.
En ese momento alguien entró en el cuarto. Las tres nos separamos para ver quién era. Isaac estaba en la puerta con mala cara y con bastantes ojeras.
- Chicas, no es por aguaros la fiesta, pero estoy hecho polvo, y me apetece descansar un poco. Así que, si no os importa, ¿podríais hablar un poco más bajo?
- Claro. – contestó Auro mientras le ponía ojitos. - ¿Cómo te encuentras, Isaac?
- Mejor, gracias. Auro, me gustaría poder hablar contigo mañana en el recreo o cuando tengas un rato libre, ¿vale? Hablaría ahora, pero es que no me encuentro demasiado bien, lo siento.
- No te preocupes, mañana en el recreo te busco y me cuentas.
- De acuerdo. Mañana entonces. Y gracias de nuevo chicas por bajar la voz. Mi cabeza os lo agradece. – intentó sonreír, pero no era su típica sonrisa reluciente y llena de vida, sino que estaba algo más apagada.
Salió de la habitación cerrando la puerta sin apenas hacer ruido. Nos miramos todas, pero nadie pronunció ni una palabra.
- ¿De qué piensas que quiere hablar mi hermano contigo, Auro? – le pregunté.
- No tengo ni idea, si quieres que te diga la verdad, porque ayer pasó de mí durante toda la noche. Casi no me dirigió la palabra y no estuvimos ni un momento a solas. Así que…
- No sé. Algo importante tendrá que decirte cuando no ha podido esperar a mañana para decírtelo.
- Miedo me da. Estaba muy serio. Era algo importante, y creo que no era nada bueno. Seguro que ya no quiere intentarlo conmigo, y no quiere saber nada más de mí.
- No digas eso, Auro, porque sabes que no. Querrá contarte otra cosa, pero eso no creo que sea.
- Espero que no.
Escrito y publicado por Leire a las 19:57:00 8 me acuerdo de tí














