sábado, 23 de mayo de 2009

Una cena no muy tranquila

Abrí la puerta de casa. Isaac estaba en la cocina preparando la cena, mientras que Ben ponía la mesa. “Que chicos más apañados” pensé. Dejamos las bolsas en la encimera de la cocina. Isaac se alegró al ver tantas cervezas. “Esta noche va a ser buena” dijo Ben.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa. Mi hermano había echo para cenar unas pizzas que mi madre guardaba en el congelador para casos como estos. Nos abrimos cada uno una lata de cerveza y entre risas se nos hizo las once de la noche y con todas las cervezas vacías encima de la mesa.
- Ya sabía yo que al final Leire iba a beber algo más de una cerveza. – dijo Edgar. La verdad es que llevaba dos, es decir, me había bebido un litro. Iba bastante mareada.
- Si es que te puedes fiar poco de mi hermana. – dijo Isaac mientras recogía la mesa. Quería ayudarle, pero no me atrevía a levantarme.
- ¿Cuándo va a venir Carla? – pregunté mientras apoyaba la cabeza en mi brazo que se encontraba encima de la mesa.
- Eso, eso, ¿cuándo va a venir Carla? Porque está tremenda… - dijo Ben resoplando.
- Los tíos siempre pensando en lo mismo. Vosotros si que sois todos iguales. – dije sin levantar apenas la cabeza.
- Eso no te lo crees ni tú. – era Edgar, que me miraba desafiándome.
- Pero si habéis comprado Vodka también. – dijo Isaac mientras sacaba la botella de una bolsa de plástico. Puso unos vasos de chupito encima de la mesa. – Pues habrá que abrirla, ¿no?
- Hacer lo que queráis, pero conmigo no contéis porque mañana hay clase y ya me he pasado. – no quería pasarme, aunque ya lo había echo. Pero no quería perder más el control.
- Va, Leire, no me falles ahora, que lo estamos pasando bien. – era Edgar, y estaba claro que así no me podía negar. Este chico me iba a matar algún día.
- Esta bien, pero solo uno, y me voy a acostar.

Nos bebimos todos uno de golpe. Era lo más malo que había probado en mi vida. No entendía como me había dejado convencer. Puse cara de asco, e Isaac soltó una risotada. Tendría que ser gracioso verme la cara que ponía cuando algo no me gustaba. No lo podía remediar, me salía solo.
Me levanté para irme a la cama como había prometido, pero en ese instante alguien abrió la puerta de casa. Guardamos corriendo todo en una bolsa y lo escondimos debajo de la mesa, y nos sentamos alrededor de la mesa como si estuviéramos tranquilamente charlando del instituto. “Por favor, que no sea mamá” pensé.
Nos quedamos mirando todos hacia la puerta para saber quien había entrado en la casa. Y como siempre, Carla hizo una espectacular entrada. Todos resoplamos como símbolo de tranquilidad, y volvimos a sacar todo de debajo de la mesa.
- ¿Qué estáis haciendo? - preguntó Carla mirándonos a todos.
- Pues lo que ves, tomándonos aquí unos chupitos en plan amigos. ¿Te apuntas, hermanita? – era Isaac. Iba bastante contento y eso se le notaba porque no paraba de mirar a Carla de arriba abajo. Aunque fueran hermanos, siempre he pensado que si no hubiera esa relación de parentesco, Isaac le encantaría salir con Carla.
- Bueno, me vendrá bien para relajarme, porque con Eric cada vez estoy peor.
- Pero si me dijiste que no estabas con él, ¿no? – pregunté intrigada.
- Claro que no estoy con él, pero no para de pedirme que por favor volvamos, que no puede vivir sin mí. – dijo Carla mientras se llenaba un vasito de Vodka y se lo bebía de un trago sin poner cara de desagrado.
- Dile que no, que así estás muy bien, Carla. – era Ben. Estaba claro que algo le gustaba Carla.
- Claro que sí. Así voy a seguir. – se echó de nuevo otro chupito y se lo bebió de un trago. Yo la miraba perpleja.
- Ahora si que me voy ya. Os dejo aquí a Carla que seguro que os tiene que contar muchas cosas. – dije levantándome de la silla. – Mañana nos vemos en clase chicos. Buenas noches.

Me despedí dando un beso al aire. Isaac me dijo que ellos se quedarían un rato más. Le contesté que a mí no me importaba, pero que no se acostaran tarde por si acaso aparecía mamá antes de lo esperado, aunque no lo creía.
Me costó bastante subir las escaleras. Oí como Ben decía algo en la cocina, y todos se reían. Entré en mi habitación y me puse el pijama. Cuando estaba dejando la ropa encima de una silla oí como alguien llamó a la puerta. Sería Carla o Isaac por lo que contesté con un “adelante” sin prestar mucha atención. La puerta se abrió y me giré.

Safe Creative #0905233707989

viernes, 22 de mayo de 2009

En el supermercado

- Pues vamos en un momento al supermercado y compramos algunos litros. – propuso Edgar.
- Eso estaría bien, pero Ben y yo estamos en pleno partido. – dijo Isaac. Me estaba temiendo lo peor. – Leire, acompaña a Edgar, anda, y te dejo que bebas cerveza.
- Yo no quiero cerveza, pero le voy a acompañar igualmente.
- Claro eso dices ahora. Gracias Leire.

Nos levantamos los dos y salimos a la calle. No sabía de qué podía hablar con él. El supermercado estaba debajo de mi casa, por lo que no tuvimos que andar mucho. Entramos, cogimos un carro y nos fuimos directos a la sección de las bebidas.
- ¿Qué compramos botes, o botellas de litro? – le pregunté. De algo tendríamos que hablar, ¿no?
- Yo creo que mejor botes de medio litro, ¿o qué? Porque tú vas a querer, ¿o no? – me miró directamente los ojos. Con esa cara no podía decirle que no.
- Si, alguna me beberé. – le dije sonriendo.
- Ya sabía yo que… - dijo riéndose. – Todas sois iguales, decís que no os gusta, que no queréis y luego sois peores que nosotros.
- Eso no te lo crees ni tú. – le dije a la vez que le daba una colleja.
- Entonces, cogemos doce botes. – dijo echando las latas al carro que habíamos cogido.
- Vale, aunque yo creo que va a sobrar.
- No sabes con quién estás hablando. – dijo acercándose a mi cara. Mis mofletes estaban cogiendo algo de color, porque notaba el calor en mi piel. – Creo que te estoy intimidando.
- Un po poco. – dije tartamudeando. Siempre me pasaba cuando me ponía muy nerviosa.
- Si es que eres más guapa... – me cogió de la mandíbula con una de sus manos y me dio un beso en la cara. – Ahora sí que estás roja. Me encanta. – me soltó sonriendo.

Cogió el carro. Yo seguía parada en el mismo sitio donde había estado los últimos minutos. ¿Por qué hacía eso? Me había dicho que era guapa, y encima había comentado como si nada “Me encantas”. A una persona que no te gusta no le dices semejantes palabras. Día a día, Edgar conseguía confundirme un poco más.
Le perdí de vista. Se había ido con el carro, y yo aún permanecía en la sección de bebidas. Me fui hacia la caja, porque supuse que estaba pagando, aunque allí no lo encontré. Lo busqué y lo encontré en la sección de bebidas alcohólicas. “No te pases, Leire, aquí no caigas”. Otra vez estaba ahí mi conciencia diciéndome lo que debía y no debía hacer.
- ¿Qué haces aquí, Edgar?
- He pensado que para después de la cena podíamos bebernos algunos chupitos de algo. ¿Qué piensas? – dijo mientras miraba las diferentes bebidas que había en aquella sección.
- ¿Quieres saber lo que pienso? Pienso que mañana hay clase, y no es un buen plan. – dije mirando hacia ambos lados de aquel pasillo. Es el supermercado en el cual mi madre compraba todos los días, y la gente me conocía. No quería que ningún vecino me viera, y se lo dijera a mi madre. Aunque a aquellas horas, apenas había gente en aquel sitio.
- Yo pienso que es un plan estupendo. – dijo mientras cogía una botella y la metía en el carro. Cuando la dejó pude ver que era Vodka.

Fuimos hacia la caja. Seguramente nos pediría el DNI, porque justamente la cajera que había era un poco antipática. Además, a mí me conocía y sabía que tenía 15 años. Pusimos las cosas en la cinta. Cuando vio todo aquello se nos quedó mirando. Vi como Edgar le ponía ojitos y ella cobró las cosas sin decirnos nada más. Cogimos las bolsas y nos fuimos para casa.
- Te has querido ligar a la cajera, que te he visto. – le dije mientras cogíamos el ascensor.
- Era por una buena causa, aunque si hubieras estado tú te hubiera pedido hasta el móvil. – dijo mientras apretaba el botón del ascensor y soltaba una risotada – Por cierto, luego me das tu número que no lo tengo.
- Claro, porque nunca me lo has pedido. – dije mientras las puertas del ascensor se abrían. Me cogió del brazo antes de que pudiera salir. Me giré y me quedé mirando el brazo que me estaba agarrando.
- Pero me lo darás, ¿no? – dijo mirándome a los ojos.
- Si me sueltas, puede que sí. – me soltó de inmediato. Salí del ascensor mientras él me seguía.

Safe Creative #0905223702970

miércoles, 20 de mayo de 2009

Buena cena nos espera.

- ¡Dani!
- Hola Leire, que alegría verte. – enseguida se levantó a darme dos besos. - ¿Qué haces tú por aquí?
- Aquí, con unas amigas a ver la película. – señalé a Fanny y las demás. El giró la cabeza para ver de quien se trataba.
- ¿Vienes con Fanny?
- ¿La conoces? – pregunté intrigada.
- Sí…pero no mucho. – dijo agachando la cabeza. ¿Qué pasaba con Fanny que todo el mundo la conocía? – Bueno, más vale que te vayas sentando porque la película va a empezar.
- Vale. Me alegro de verte, Dani. Cuídate.
- Hasta luego, Leire.

Vi como llegaba una chica al lugar donde estaba Dani. Supongo que sería su novia, o tan solo una amiga. Era un chico muy simpático, pero me había dejado intrigada respecto a lo de Fanny.
Cuando terminó la película, dirigí la mirada hacia donde estaba sentado Dani, pero allí no había nadie. No había visto cuando se había ido. Me entristeció que no se hubiera pasado por mi lado para despedirse. “Tendría prisa” pensé.
Nos levantamos y nos fuimos dirección a casa.
- La película ha estado muy bien. – dijo Karen.
- Si, y sobretodo el protagonista, que como estaba… - dijo Raquel.
- Tampoco era para tanto. – dijo Jess.
- Pues yo le hacía algún que otro favor, la verdad. – dijo Fanny. -¿O no, Leire?
- ¿Eh? Sí, claro. – no sabía ni de lo que estaban hablando.
- Por cierto, ¿de qué conoces tú a Dani? – me preguntó Fanny.
- Mira por dónde, yo te iba a preguntar lo mismo.
- Pues conozco a Dani porque estuve saliendo algún tiempo con él. – INCREIBLE. – Pero me dejó y se fue con Carla. – ahora sí que era increíble. ¿Dani había estado con mi hermana? De lo que se entera una. - ¿La conoces?
- ¿Qué si la conozco? Es mi hermana. – no sabía muy bien si lo tenía que haber dicho.
- Qué pequeño es el mundo, ¿no? – dijo Jess mirando sorprendida a Fanny.
- Si, la verdad es que si. Pero yo no soy como Carla. – añadí yo antes de que pudieran decir algo.
- Eso espero. – dijo Fanny con una sonrisa malévola en sus labios.

No comentó nada más con respecto a Carla. No estaba del todo segura, pero pensaba que mi hermana no le caía del todo bien a Fanny y a sus amigas. Y era normal, si le iba quitando los novios a todo el mundo… ¿Entonces no había estado solo con Eric? Yo siempre había pensado que sí.
Cuando llegamos al parque nos despedimos todas y cada una se fue dirección a su casa. No era tarde, tan solo las ocho de la tarde. Me podría pasar por casa de Nanni para ver si aún estaban allí, pero no tenía ganas de volverles a mentir, por lo que descarté ese plan. Así que me fui directa a mi casa.
Cuando llegué aún estaban en el salón Isaac junto con Ben y Edgar. No me acordaba de ellos. Tenía que intentar hablar con Edgar sin ponerme roja y sin que mi corazón se acelerara cada vez que él me mirara o me dirigiera una simple palabra.
- Hola chicos, ya estoy aquí. – dije mientras me sentaba en una silla. Al lado de Edgar había un sitio libre, pero no fui capaz de estar tan cerca de él. “Poco a poco, Leire” pensé.
- Hola, enana. Has llegado pronto, ¿no? – dijo Isaac sin apenas mirarme. Estaba demasiado concentrado en el partido de fútbol que estaba jugando contra Ben.
- Hombre, pues son las ocho y cuarto ya, la verdad. – dije mientras jugueteaba con mi pelo. Sentía los ojos de Edgar clavados en mi cara.
- Como pasa el tiempo, joder. – dijo Ben.
- En nada nos vamos a ir Ben, que ya es tarde. – comentó Edgar.
- ¡Eh, tíos! – dijo Isaac mientras ponía en pausa el partido. – Os podríais quedar a cenar, que mi madre no está.
- ¿Y dónde se ha ido? – pregunté intrigada.
- Se ha ido a casa de Rita, que le ha llamado diciéndole que estaba de depresión y se iban a ir a cenar fuera.
- ¿Y Carla? – volví a preguntar.
- Joder, que preguntona estás hoy, enana. Ha aprovechado que mamá no está y se ha ido a cenar con Eric a su casa, que sus padres tampoco estaban.
- Vaya. – dije temiéndome en lo que iba a pasar como mi madre se enterara de eso. No le gustaba que saliéramos cuando al día siguiente teníamos clase.
- Así que, os podéis quedar a cenar, que a Leire no le importa, ¿verdad? – dijo Isaac mirándome con cara amenazante.
- A mí me da igual, chicos. Os podéis quedar. – dije mirando directamente a Edgar.
- ¿Tenéis cervezas Isaac? Que esta serie de cenas, se hacen con cerveza, si no pierden su gracia. – dijo Ben riéndose.
- Pues no sé. Leire, mira haber si hay, por fa.

Me levanté y me fui a la nevera. La abrí. Revisé todos los estantes, y tan solo había dos cervezas. Me dirigí de nuevo al salón y se lo comenté a Isaac.

Safe Creative #0905203693571

martes, 19 de mayo de 2009

Vergüenza.

Miré el reloj: las cinco menos cinco. Ben y Edgar estaban al caer. Me empecé a poner nerviosa. ¿Por qué? No había motivos para estar nerviosa, tan solo venían dos amigos de Isaac. “Si, pero uno de los amigos te gusta mucho, recuérdalo Leire.” “Cállate” dije en voz alta dirigiéndome a mi misma.
Llamaron al timbre. Pude oírlo desde mi habitación. Ya me estaba volviendo otra vez a poner nerviosa. No sabía que hacer. Respiré hondo y abrí la puerta de mi cuarto. Bajé las escaleras despacio viendo donde pisaba en casa momento. En el salón vi que estaban Edgar y Ben junto con Isaac montando la consola. “Si paso rápido, ni me verán” pensé. Me dirigí sin decir palabra hacia la puerta.
- Leire, ¿dónde vas? – MIERDA, era Isaac. Ya no había escapatoria. Tenía que acercarme a donde estaban ellos.
- Hola chicos. Isaac, es que he quedado y me voy al cine.
- ¿Con quién? - ¿qué debía de contestar? Tarde o temprano se iban a enterar.
- Con Fanny y sus amigas.
- ¿Con Fanny? – preguntó Edgar con intriga.
- Si, ¿qué pasa?
- Nada, nada. No pasa nada. – dijo mirando al suelo. Era un poco extraño que hubiera tenido esa reacción.
- Bueno, pues nada Isaac, me voy, ¿vale? Que ya llego algo tarde. Que paséis una buena tarde, chicos.
- Hasta luego, Leire. – se despidió Ben.

Me fui cerrando la puerta de una forma sonora. Me pareció algo raro que Edgar preguntara que si me iba con Fanny. No sabía por qué lo había hecho, pero me iba a enterar.
Cuando llegué al parque, aún no había nadie allí. Pero me hicieron esperar poco, porque a los pocos minutos apareció Fanny rodeada de un grupo de unas tres chicas. Me empecé a poner nerviosa. Era muy vergonzosa, y más con gente que no conocía de nada.
- Hola Leire, ¿qué tal? Mira, te presento a Raquel, Jess y Karen. – cada una de las amigas de Fanny me dieron dos besos. Se parecían las cuatro mucho en la forma de vestir, y en los complementos que llevaban: falda, camisetas ceñidas marcando su figura, y bolso a juego.
- Hola chicas. Encantada de conoceros. No sabía muy bien si venir o no, porque me daba algo de vergüenza. – dije mirando al suelo.
- Que tonta eres, Leire. – me dijo Fanny agarrándome por el hombro. – Más vale que nos vayamos ya para el cine, porque o si no llegaremos tarde a la sesión de la película que queremos ver.

Nos dirigimos hacia el centro comercial. Me sentía un poco incómoda con ellas, porque las tres hablaban de temas en los que yo no podía opinar. Además, me sentía mal porque había mentido a mis amigas, y eso no era propio de mí. Pero seguro que Nanni y Auro quedaban por su parte a solas, y no me llamaban. No estaba del todo segura de que eso fuera cierto, pero lo pensaba. Me habían hecho algunas cosas, como lo de no cogerme ninguna de las dos el móvil el domingo, y eso corroboraba mis ideas de que me mentían.
Cuando llegamos a los cines, las chicas eligieron una película que no había oído anunciar, aunque ellas me dijeron que habían oído comentarios de ella de que estaba bastante bien. Entramos y nos sentamos en donde nos dijo el acomodador. La sala no estaba demasiado llena. A unos asientos más adelante pude ver a un chico que me sonaba su cara, pero no sabía relacionar de qué. Empecé a pensar… ¡Claro! Ya sabía de qué lo conocía. Me acerqué hasta él y le llamé tocándole en el hombro:

Safe Creative #0905193683620

lunes, 18 de mayo de 2009

Mentiras.

Cuando salí de clase, me despedí de mis amigas y casi sin decir nada más me fui hacia donde mi hermano había aparcado la moto. No lo había visto en toda la mañana. Pero allí estaba, junto con Ben. Miré alrededor, pero no veía a Edgar por ninguna parte.
- Hola chicos. – dije alegremente.
- Hola Leire, ¿cómo estás? Es que me ha dicho Edgar que ayer te encontrabas un poco mal – ¿por qué se lo había contado Edgar?
- Bien, gracias, ya estoy mejor. – Isaac me miró con cara extraña, pero no dijo nada. – Por cierto, ¿dónde habéis estado toda la mañana? Porque no os he visto por clase, y a ti, Isaac, no te he visto en el recreo.
- Es que Edgar se encontraba algo mal y se ha ido a casa, y nosotros nos hemos escaqueado y hemos estado en el bar de enfrente del instituto tomándonos unas cañas. – se sinceró Ben.
- ¿Toda la mañana? Vaya, si que perdéis vosotros el tiempo… - miré al suelo porque no me quería topar con la mirada que Isaac seguro que me estaba echando en ese momento.
- Bueno, Ben tío, nos vamos a casa a comer, ¿te veo esta tarde? – dijo Isaac.
- Si, esta tarde me paso por tu casa y echamos una play.
- Echo. Allí te espero.

Nos pusimos los cascos. Esperaba que aunque Isaac se hubiera tomado unas cervezas, estuviera en condiciones como para llevar la moto. No le noté nada extraño, por lo que me subí tranquila.

Mientras Isaac aparcaba la moto en el garaje, yo entré en casa. Saludé a mi madre que estaba en la cocina y subí al cuarto a dejar las cosas. Bajé a la cocina, donde ya estaban todos poniendo la mesa. Me eché un vaso de agua y me senté en la mesa.
- ¿Qué tal las clases hoy, hijos? – preguntó mi madre mirando a todos.
- Muy bien, mamá. A Isaac también se le han dado bien, ¿verdad? – le dije mirando a Isaac, y éste me contestó dándome un pisotón que hizo que pegara un blinco.
- Claro. – dijo sonriendo para que mi madre no percibiera nada extraño.
- ¿Y a ti Carla, cariño? – dijo mirándola.
- Muy bien, mamá. Un poco ya agobiada con el tema de la selectividad. Todos los profesores nos están agobiando ya para que no nos dejemos.
- Eso está muy bien. Este curso tienes que ponerte las pilas, ¿eh?
- Si, mamá, no te preocupes, que lo voy a sacar todo y con buena nota. – mi madre asintió satisfecha.
- Por cierto mamá, está tarde vendrá a casa Ben y a lo mejor Edgar a pasar la tarde aquí, ¿vale? – miré a Isaac desconcertada. Edgar no estaba dentro del plan.
- Muy bien Isaac.

Cuando terminé de comer me fui a mi cuarto. Me tenía que arreglar para la tarde. A las cinco y media había quedado con Fanny en el parque. En ese momento sonó el teléfono de casa. Como tenía un inalámbrico en mi habitación lo cogí yo:
- ¿Sí?
- ¿Leire? – una voz masculina que preguntaba por mí, eso si era raro.
- Si, soy yo. ¿Quién eres? – pregunté intrigada.
- Hola, soy Edgar. – no me lo podía creer. - ¿Está Isaac por ahí? – que preguntara por Isaac ya era más normal.
- Esta abajo, en el salón. Espera que le llamo.
- No, da igual, no te molestes. Era para decirle que esta tarde me apunto al plan que tenían pensado.
- Pues el plan que tenían pensado era que Ben se viniera aquí a casa para echar unas partidas a la videoconsola.
- De acuerdo, pues sobre las cinco estaré allí. Díselo, ¿vale?
- Claro, ahora mismo se lo digo.
- Hasta luego Leire. Luego te veo.

Colgó. Bajé al comedor a decírselo a Isaac. Edgar iba a estar en mi casa a las cinco, aunque yo me iba a ir poco después. Mejor. Así no tendría tiempo de estar con él. Lo prefería. Cuanto antes me olvidara de él, mejor.
Volví a subir a la habitación, pero no pude cambiarme de ropa porque el teléfono volvió a sonar.
- ¿Sí? – volví a decir.
- Hola Leire, soy Nanni. Oye, ¿te apetece venirte esta tarde a mi casa? Ya se lo he dicho a Auro y le parece bien. Así hacemos tarde de chicas: vemos una peli, comemos palomitas, hablamos de chicos…vamos, lo de siempre. ¿Te apuntas? - ¿y ahora que hago? Tenía que mentirle obligatoriamente. No quería, pero no había otra salida.
- Pues la verdad es que no me encuentro muy bien, Nanni. Me duele bastante la cabeza, y quería acostarme un rato.
- Bueno, pues acuéstate y luego te vienes, ¿o qué? – me lo estaba poniendo muy difícil.
- No, de verdad. No pasa nada, quedar vosotras, y ya me apuntaré yo a la siguiente, ¿si?
- De acuerdo. Mejórate y mañana nos vemos. Un beso L.
- Hasta mañana N.

Desde que nos conocimos nos gustaba llamarnos por la inicial de nuestro nombre, pero a la altura que íbamos creciendo, esa costumbre iba desapareciendo.
Por fin, pude cambiarme. Para esa tarde elegí unos pantalones pitillo, y una camiseta larga bastante resultona. Me pinté un poco. Quería estar guapa para las amigas de Fanny. Esperaba que les cayera bien también a ellas, pero no estaba del todo segura.

Safe Creative #0905183660488

Siento deciros esto...

Como bien dice el título de la entrada, siento deciros esto. He tenido que quitar el chat de mi blog porque la gente me estaba insultando por él: se hacían pasar por mí, insultaban a la gente que me apoyaba (Eva, no te preocupes, me has ayudado mucho y te lo agradezco. Un beso muy fuerte para tí. Eres la mejor y sigue así, que eres una magnífica persona)... Y eso ya no podía consentirlo, por lo que ha sido borrado de mi blog. Quiero decir a los blogs a los que sigo, que yo NUNCA les dejaré un comentario en nigun chat, ya que si comento sobre la entrada o el blog lo haré en un comentario en la respectiva entrada del día. Me siento obligada a abandonar por una temporada el blog. No sé cuando volveré, pero es que hoy en el chat ha habido unos serios problemas, ya que una serie de personas (aunque pienso que era la misma pero cambiando los nombres y utilizando nombres de blogs que no tenían nada que ver) me han acusado de que mi novela está copiada de otro blog, lo cual no es verdad. Porque el nombre del blog que han puesto el cual saco (según ellos) mis entradas, se ha buscado y no exite. Siento esta entrada. Lo que estoy escribiendo me está costando mucho, ya que durante estas últimas semanas he estado muy agusto contando mi novela y algunas de mis anécdotas. Os he cogido cariño en muy poco tiempo, y se me va a hacer muy duro dejar el blog estancado. Pedir perdón de nuevo a toda la gente que me sigue y que se va a sentir un poco decepcionada con la decisión que he tomado (que algunos pensarán que es de cobardes, mientras que otros pensarán que es la adecuada). Espero que sea la correcta, y no me haya equivocado. Y a toda la gente que mediante insultos y más insultos me han hundido, decirles que lo han conseguido. Han conseguido que mi blog pase a la historia, que mi novela deje de escribirse y publicarse aquí, y quitarle el sueño a una persona normal, el cual era que mucha gente disfrutara con mi forma de escribir y con mis personajes. Un beso para mis seguidores. Siempre con vosotros. LEIRE. PD: Deciros que seguiré visitando vuestros blogs y comentándoos como siempre he hecho, porque en eso no voy a dejaros.

domingo, 17 de mayo de 2009

Nueva amiga

Por fin el recreo. Salimos las tres y nos sentamos en el banco en el que teníamos por costumbre pasar el rato.
- ¿Sabéis qué? – dijo Nanni de repente. – Ayer me llamó Hugo.
- ¿Mi hermano? ¿Y qué quería? – preguntó Auro extrañada.
- Quería ir conmigo hoy al cine.
- ¿Y tú quieres? – le pregunté.
- Claro que quiero, pero no quiero darle pie a que piense que puede volver a tener algo conmigo, porque no estoy segura de lo que siento.
- Pues entonces dile que hoy no puedes, que esta semana la tienes ocupada. Queda con él la semana que viene, así tienes varios días para pensarlo con más paciencia. – tan solo era un consejo, que luego ella decidiera lo que era más conveniente.
- Creo que haré eso. Gracias Leire.


Seguimos almorzando. En todo el recreo no vimos a ninguno del grupo de Carla ni de Isaac. Claro, estarían como siempre en la cafetería. Vi a lo lejos que Cynthia se dirigía hacia el lugar donde estábamos sentadas nosotras.
- Leire, ¿puedo hablar contigo? – dijo Cynthia cuando llegó.
- Si, claro. Disculparme chicas, ahora vengo. – nos fuimos un poco apartadas de mi amigas. - ¿Qué quieres?
- ¿Sabes dónde está Edgar y Ben?
- ¿Edgar y Ben? ¿Yo? No, ¿por qué me lo preguntas a mi y no, por ejemplo, a Isaac?
- Ya se lo he preguntado, y él no sabe nada. Además, como esta mañana te he visto que has estado hablando con él, he pensado que a lo mejor te había dicho algo.
- No, que va. No tengo ni idea de donde puede estar.
- Bueno, pues gracias de todos modos. Hasta luego.

Se fue. Buscaba desesperadamente a Edgar por todas partes. Supongo que tendrían que hablar sobre lo que había ocurrido el viernes, o sobre el rumor que se había difundido por casi todo el instituto. Pero me daba igual, no me importaba nada de nada.

Cuando sonó el timbre nos fuimos para clase. Tocaba biología, que era la asignatura que más me gustaba, y más cuando nos tocaba estar en laboratorio como hoy. Íbamos a diseccionar a un pez, para ver el aparato reproductor, así como para estudiar sus vísceras.
Entramos al laboratorio, y la profesora asignó a cada uno en un banco de trabajo. Me tocó al lado de Fanny, una chica de clase de este año con la que apenas hablaba.
- Hola Fanny, soy Leire. Espero que nos salga bien la práctica de hoy.
- Nos va a salir de lujo, ya lo verás. Hice lo mismo el año pasado.
- ¿Es que has repetido? – le pregunté.
- Sí, iba mal en matemáticas y lengua, y al final, como no las aprobé, pues me hicieron repetir.
- Vaya…
- Bueno, vamos manos a la obra, que cuanto antes empecemos, antes terminaremos. – dijo sonriéndome.

La práctica nos salió muy bien. La profesora nos felicitó por ellos, por lo que me sonrojé ya que lo dijo delante de toda la clase. Menos mal que Edgar no estaba presente, porque me había puesto de los nervios.
- Leire, por cierto… - dijo Fanny una vez estábamos fuera del laboratorio. - ¿te apetece venir con mis amigas al cine esta tarde?
- ¿Con tus amigas? – pregunté sin saber muy bien que me iba a contestar.
- Si, claro. Es que me has caído bien, y he pensado que a lo mejor te apetecía venirte un rato, pero que si no quieres no pasa nada, ya quedaremos otro día.
- No, si me parece bien, lo que pasa que iba a quedar con mis amigas esta tarde. – no era del todo seguro.
- ¿Con Nanni y Auro? Es que Auro no me cae muy bien…- dijo mirando para otro lado.
- Am, pues entonces iré yo sola, no te preocupes.
- Vale, genial. Pues a las cinco y media en el parque, ¿de acuerdo?
- Allí estaré. – dije sonriendo.

Nunca había hablado con Fanny y de repente me había invitado a ir al cine con ella y sus amigas. Ni siquiera sabía quien eran sus amigas, porque nunca me había fijado con quien se juntaba. No le iba a decir a mis amigas que había quedado con Fanny, porque no le podía decir a Auro que no le caía del todo bien, pero no era del todo seguro que esta tarde quedáramos para ir al parque.

Safe Creative #0905193686331

viernes, 15 de mayo de 2009

Aún martes.

El despertador otra vez. No me podía deshacer de él, me seguía a todas partes. Cada vez que me despertaba con su peculiar “rin” me daban unas ganas horribles de estamparlo en la pared. Pero sabía que eso no era buena idea, porque a parte de que a mi madre no le haría mucha gracia, después me tendría que comprar otro que, seguramente, sería mucho peor que este.
Sabía que esto rondaba por mi cabeza porque no quería darme cuenta de que había llegado el martes y que hoy tenía que volver a ver a Edgar. Ahora no quería pensar en eso, por lo que me levanté de un salto y fui al baño a ducharme. Me puse una falda y una blusa simple de tirantes, que estrenaba hoy.
Bajé a la cocina. No había nadie allí. Mi madre se había vuelto a ir sin despedirse de mí. Odiaba que hiciera eso. Mis hermanos tampoco estaban, por lo que supuse que estarían arriba arreglándose para irse a clase. Me bebí un vaso de zumo en diez segundos. No podía entretenerme más tiempo. Llegaba un poco tarde.
Enseguida bajo Carla corriendo por las escaleras diciendo algo que no entendí muy bien lo que era. Abrió la puerta de la calle, y se fue. No me dijo ni un simple “buenos días”. “Si es que Carla no cambia” pensé. Subí a la habitación a por la mochila y me encontré a Isaac por el camino. Me dijo que cogiera los cascos porque hoy nos íbamos a ir en moto otra vez. La verdad es que lo prefería, porque no nos sobraba el tiempo.
Cuando llegamos al insti, Isaac me dijo que si veía a Dafne le dijera que en el recreo quería hablar con ella, pero en el camino hacia clase no la encontré. La verdad es que no sabía quién pasaba por mi lado, porque iba mirando al suelo.
De repente me tropecé con alguien y me caí al suelo. Ese alguien me ayudó a levantarme, y cuando alcé la cabeza me topé con su mirada. No había duda, era él: Edgar.
- Lo siento, Leire, no te había visto. ¿Te has hecho daño?
- No, no, tranquilo. No pasa nada. Estoy bien, gracias.
- Oye, ¿por qué ayer cuando me despedí de ti no me dijiste nada? – tenía que inventarme algo que tuviera sentido, ¡y PRONTO!
- Es que no me encontraba muy bien. Me dolía la cabeza y estaba un poco mareada. – sonó convincente.
- Pero ya estás mejor, ¿no? – me preguntó preocupado.
- Si, ya estoy bien, gracias.

Me fui sin decir ni una palabra más. No estaba acostumbrada a mentir, pero no me había salido del todo mal.
Entré en clase y me senté al lado de Nanni y Auro. Ni Edgar ni Ben entraron en el aula en las siguientes tres clases. Cynthia solo hacía que mirar hacia el lugar donde Edgar tenía por costumbre sentarse.

Safe Creative #0905193686324

jueves, 14 de mayo de 2009

Triste

El rumor estaba confirmado y Carla me había dejado bien clarito que no tenía ninguna posibilidad con Edgar, ni aunque lo intentara.
Después de esto, tenía que intentar olvidarme de él como fuera. No iba a conseguir que él se fijara en mí nunca, por lo que era un poco tontería perder el tiempo intentando mediar palabra con él. Se que iba a ser difícil, muy difícil, pero, por ahora, no encontraba ninguna alternativa.
Actuaría con él de forma normal, sin cambios en mi personalidad. Pero Edgar tenía que desaparecer pronto de mi mente (aunque mi corazón no estuviera por la labor).

Carla me estuvo contando que el viernes por la noche en el parque se peleó con Eric, porque él quería volver con ella, pero Carla quería esperar algo más de tiempo. Su relación no era del todo sólida, y, a lo mejor, con un poco de tiempo, se daban cuenta de que querían seguir juntos o lo dejaban definitivamente. No sé porque me contaba a mí esto, pero la escuche atónita. Carla necesitaba desahogarse con alguien y había sido yo la elegida. Eso me hacía feliz. Siempre había querido tener una hermana que me ayudara en todo: ropa, chicos, problemas con los amigos, desagrados conmigo misma…pero con Carla eso no lo tenía. Por eso, en ese momento, me alegraba que contara conmigo para contarme sus problemas con Eric.

Cogimos las bolsas y nos fuimos para casa. Estaba reventada, y eso que habíamos echo un descanso en el bar. Cuando llegamos a casa mi madre ya estaba preparando la cena. Le enseñé toda la ropa que me había comprado. Le gustó mucho, y mi hermana sonrió por el buen trabajo que había echo.
Subí a mi habitación a colgar la ropa en el armario, y a probarme algunas prendas que no me acababan de convencer demasiado. Carla entró a mi habitación sin tocar a la puerta, como siempre, y me pilló desvistiéndome.
- ¿Qué quieres? – le dije tapándome un poco.
- Venía solo para decirte que espero que no cuentes nada de lo que hemos estado hablando en el bar.
- No te preocupes, Carla, que no voy a decir nada. Puedes estar tranquila.

Se dio media vuelta y salió por donde había entrado. Me terminé de quitar la ropa y me puse el pijama. Bajé a cenar, y cuando terminé me despedí de mis hermanos y de mi madre y me fui a dormir. Entre las clases, la redacción y la tarde de compras con Carla estaba agotada. Me quería dormir pronto, y mañana ya sería otro día.

Safe Creative #0905193686317

miércoles, 13 de mayo de 2009

Con ella

- Te puedes pedir otra, que no pasa nada, enana. No se lo voy a contar a mamá.
- No, si es que no me apetece Carla, de verdad. – dije agachando la cabeza avergonzada.
- Pues el viernes no decías eso. – me dijo apoyando los brazos encima de la mesa y fijando sus ojos en mi cara sonrojada. Solo pude sonreír tímidamente. - ¿Te ha gustado la ropa que hemos comprado?
- Sí, me encanta Carla. Muchas gracias, de veras.
- De nada, Leire. – dijo mirando al camarero que acababa de traer las bebidas.
- Por cierto Carla, tengo que preguntarte una cosa que me ha dicho Nanni.
- ¿El qué? ¿Qué pasa?
- ¿Es verdad que Edgar se lió con Cynthia el viernes? Es que Nanni te oyó decirlo.
- Sí, claro que se liaron, aunque yo no lo vi, porque no estaba en condiciones como para ver qué pasaba entre ellos. – dijo riéndose. – Pero claro, si me lo dice Cynthia…tiene que ser verdad. – el rumor estaba más que confirmado.
- ¿Y no puede ser que ella se lo haya inventado? – dije mientras le daba vueltas a la coca-cola con la pajita.
- No creo, ella no es así. Oye, ¿y por qué preguntas tanto? ¿Tanto te interesa este tema?
- No, claro que no, pero…
- Ya lo entiendo, todo encaja enana. A ti te gusta Edgar. – dijo satisfecha del descubrimiento que acababa de hacer. No tenía escapatoria, mi hermana me había pillado. Era tontería negarlo, porque se me notaba demasiado.
- No es que me guste mucho, pero me hace gracia. - ¡MENTIRA! ¿Cómo podía mentir de esa manera?
- Si es que Edgar es muy guapo, pero Leire, olvídate de él. Chicos como él no se fija en chicas…como tú.
- ¿Cómo dices? ¿Chicas como yo? ¿Qué problema tengo?
- Ninguno. Bueno, si, demasiados. Lo primero que no eres popular y no creo que lo seas nunca. Ser popular no es fácil, y no se es de un día para otro. Enana, olvídate. – me acababa de dejar por los suelos. Agradecía a Carla por lo que había hecho por mi esta tarde, pero lo que me acababa de decir no había estado nada bien. Mi autoestima estaba por debajo del suelo, e iba a tardar bastante tiempo en que subiera algún peldaño.

Safe Creative #0905193686300