Fanny se dirigió hacia el banco en el que estábamos nosotras, pero no se acercó del todo. Me hizo un gesto con la mano para que me acercara.
- Chicas, me voy un momento a la cafetería que quiero comprarme una piruleta. – les dije a mis amigas.
- Vale, pues cómprame a mí un chupa-chups. – Nanni me dio el dinero.
Me fui hacia donde estaba Fanny, y juntas nos fuimos hacia la cafetería.
- Ya lo he arreglado con él, Leire. Fue todo un malentendido. Me ha pedido hasta perdón, y todo. Que guapo que es. – suspiró.
- Me alegro mucho, Fanny. – pero no era cierto. En verdad deseaba que siguieran enfadados.
- Voy a ver si se puede volver a fijar en mí, porque a mí me encanta. – ahora ya estaba del todo perdida. Fanny era muchísimo más guapa que yo, y además ella tenía una ventaja: ya conocía a Edgar y habían tenido algo juntos antes.
- Bueno, Fanny, luego hablamos que ahora voy a ir a comprarme algo a la cafetería.
- Vale, yo voy a ir al baño. Luego nos vemos Leire.
Me dirigí a la cafetería para comprarle a Nanni lo que me había encargado. Entré y allí estaban todos. Apenas me atreví a mirar hacia su mesa. Me puse en cola.
- ¿Qué te pensabas que te ibas a escapar de mí? – era Edgar. No hacía ni falta girarme, reconocía su voz y su colonia a distancia.
- No, pensaba que te habías olvidado tú de mí. – dije sin mirarle.
- Pues no. Y quería hablar contigo de dos cosas. La primera es que ayer te estuve llamando por la noche cuando llegué a mi casa pero me decía que el número al que llamaba no existía. ¿Me puedes explicar por qué? – dijo mientras me cogía del hombro y me daba la vuelta.
- Si, aunque creo que no te va a gustar. Pensé que seria gracioso darte un número falso. – dije agachando la cabeza. Me cogió de la barbilla con la mano y me la levantó.
- Pues a mí no me hizo ninguna gracia. – me miraba directamente a los ojos. No podía desviar la mirada.
- Lo siento, de verdad. Toma, apunta mi número y dame un toque ahora para que veas que es el mío. – sacó su móvil del bolsillo y me lo acercó. Lo cogí y apunté mi número. Se lo di y de inmediato me hizo un toque. Mi móvil, que lo acababa de sacar, empezó a vibrar.
- Ahora si. Gracias. – me sonrió. Se guardo de nuevo el móvil en el bolsillo del pantalón – Y esto que te voy a decir ahora no te lo tenía que decir, por lo mal que te has portado, pero como me caes bien te lo diré.
- ¿Qué quieres? – la cola había llegado a su fin y estaba enfrente de la chica que llevaba la cafetería.
- Espera Edgar, un momento. – me giré hacia la chica. – Quiero una piruleta y un chupa-chups, por favor.
- Y a mí me pones una coca-cola. – dijo Edgar desde detrás mío. La chica fue y nos dio lo que habíamos pedido. – Ya lo pago yo, Leire, no te preocupes. – entregó el dinero y nos apartamos de allí para que los demás pudieran pedir.
- ¿Y qué es lo que me querías decir? – le dije mientras abría la piruleta y me la metía en la boca.
- Que este fin de semana voy a celebrar en la casa que tienen mis abuelos en el campo una comida, en plan campestre y esas cosas. Era para que supieras que estás invitada, y que te espero allí. De hecho, tus hermanos también van. Y quiero que se lo digas también a Nanni y Auro. Cuanta más gente seamos, mejor.
- Vale, de acuerdo. Pues cuenta conmigo. – esperaba que mi madre me dejara ir. Además, si iban mis hermanos no se podía negar. – ¿Tenemos que llevar algo?
- No. Aunque bueno si quieres traerte alguna botella de algo con alcohol, será bien recibida. Lo demás ya lo pongo yo.
- Muy bien. - me quitó la piruleta de mi boca y se la metió en la suya. Le dio un par de vueltas y me la dio de nuevo. Me quedé alucinada.
- Pues te espero.
Se fue. Este chico cada vez me dejaba más descolocada. No sabía por donde iba a salir. Me metí la piruleta en la boca. Esa piruleta que hasta hacía unos instantes había estado en la suya.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Me ha pillado.
Escrito y publicado por Leire a las 18:29:00 15 me acuerdo de tí
martes, 26 de mayo de 2009
Inimaginable.
- ¿Qué te ha dicho Edgar? – me preguntó Fanny. No sabía si contarle la verdad, o mentirle. La segunda opción me parecía la más acertada, ya que aún no tenía plena confianza en ella.
- Me ha dicho que le diga a mi hermano que luego tiene que hablar con él. ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada, porque he visto que te había dicho algo. ¿Es que no sabes que yo estuve con él? - ¿Fanny con mi Edgar?
- ¿Estuviste con él? No tenía ni idea.
- Bueno…estar, estar no estuvimos. Solo que mientras estaba con Dani me lié unas cuantas veces con Edgar. Por eso luego Dani se fue con Carla.
- Si es que Fanny, eso no se hace.
- Ya…pero es que Edgar es tan guapo… - dijo mientras se giraba para mirarlo. Yo también lo hice. Edgar hizo un saludo con la mano a las dos.
- Si, la verdad es que sí. ¿Pero te hablas con él?
- No, porque luego tuvimos una serie de problemas y… lo que pasa. Pero me gustaría arreglarlo con él. Haber si un día de estos le mando algún mensaje y quedamos para hablarlo. – lo que me faltaba ya, otra rival con la que competir. Como no tenía bastantes…
Cuando la profesora nos riñó un par de veces porque no parábamos de hablar, dejamos el tema. Fanny era muy simpática, y se había sincerado conmigo. Le tendría que dar alguna oportunidad. Y es que con Fanny estaba muy a gusto, incluso a veces más que con Nanni y Auro, porque había ocasiones en las que ellas dos empezaban a hablar de cosas que habían pasado en sus vacaciones de verano, y yo me quedaba al margen en ese tipo de conversaciones.
Pasaron las tres horas y por fin salimos al recreo. Me despedí de Fanny y le dije que luego me acercaría a la cafetería a estar un rato con ellas. Me saqué el almuerzo y las gafas. Hoy hacía mucho sol y mis ojos no estaban como para aguantarlo.
Nos fuimos las tres a nuestro banco. Ellas se sentaron y yo me quedé de pie, porque en cualquier momento aparecería Edgar para hablar conmigo. Estaba impaciente. No tenía ni idea de que quería hablar conmigo, y esperaba que no fuera sobre el número falso que le di la anterior noche.
- ¿Y eso que te has sentado hoy con Fanny, Leire? – me preguntó Nanni.
- Es que como os habéis sentado juntas, para quedarme sola, pues me he sentado con ella.
- ¿Y de que habéis hablado? Porque no habéis parado en las tres horas.
- Pues de cosas, ¡que más te da! Tú a mi tampoco me cuentas las cosas que hablas solo con Auro. – me había pasado. Tenía que rectificar. – Por cierto, ¿qué tal ayer la tarde de chicas?
- Muy bien. Te tenías que haber venido. Por cierto, ¿cómo estás? ¿Ya te encuentras mejor? – ni me acordaba ya de eso.
- Si, gracias. Ya estoy mejor. – contesté mirando al suelo.
- Me alegro Leire. – sonrió Auro. - ¿Por qué llevas gafas de sol?
Les expliqué lo que había echo la noche anterior. Le conté lo que había hablado con Edgar en el supermercado, en casa, en mi cuarto, etc. Les conté que le había dado un número falso y que pensaba que hoy me iba a decir algo sobre eso.
En ese momento vi con Edgar salía de la cafetería. Me empecé a poner nerviosa, y mis amigas me lo notaron. Pero justamente salió detrás de él Fanny. “No, ahora no Fanny”. Ella le cogió del brazo. Él se giró. Fanny le dijo unas cuantas cosas y se fueron los dos a un banco a charlar. Tenían que hablar justamente ahora que él iba a venir a hablar conmigo. No era justo. Me puse algo triste.
Estuvieron un largo rato hablando. Estaba más pendiente de su conversación que de lo que me estaban contando mis amigas. Los dos se levantaron y se dieron un prolongado abrazo acompañado de un largo beso en la cara. Ahora si que lo iba a tener difícil con Edgar.
Escrito y publicado por Leire a las 18:21:00 12 me acuerdo de tí
lunes, 25 de mayo de 2009
M.I.É.R.C.O.L.E.S.
Otro día acababa de llegar a mi vida. Miércoles. Estábamos a la mitad de la semana lectiva. Eso me daba ánimos para seguir.
Me levanté. De pronto recordé lo que había ocurrido la noche anterior porque noté una serie de pinchazos en mi cabeza. “Ya sabía yo que me había pasado”. Me fui directa al baño a darme una ducha de agua fría. Lo necesitaba, y mi cabeza también porque parecía como si tuviera un bombo en mi cabeza tocando sin parar. Cuando salí de la ducha, me miré al espejo. Tenía muchas ojeras, y estaba muy blanca. Hoy me tocaría maquillarme algo más de lo normal, porque no podía aparecer en clase con semejante cara.
Cuando bajé a la cocina mis hermanos no estaban, y mi madre ya se había ido a trabajar, porque no vi sus llaves encima de la encimera de la cocina, como solía dejarlas. Me pareció raro que ni Isaac ni Carla estuvieran. Subí al cuarto de Carla y llamé a la puerta. Nadie me contestó. Abrí la puerta poco a poco. La luz estaba apagada. Ella estaba acostada en la cama. Cerré la puerta.
- ¿Qué pasa? – me di la vuelta. Era Isaac.
- Que Carla está acostada aún. Va a llegar tarde.
- Carla no creo que vaya hoy a clase. Ayer, cuando te fuiste a dormir, se bebió casi media botella de Vodka ella sola con la excusa de que estaba mal por culpa de Eric.
- Vaya. Y hoy no se puede levantar, ¿no? Menos mal que mamá se ha ido ya y no lo sabe.
- Si que lo sabe. – dijo mientras miraba al suelo. – Ayer llegó antes de lo que esperábamos, y nos pilló con las manos en la masa. Pero no nos dijo nada. Nos mandó a acostar y a Ben y Edgar los mandó a cada uno para su casa, porque llevaban también una buena cogorza.
- Si es que no sabéis beber. No os controláis. Yo cuando vi que ya me estaba pasando, me fui a dormir. Lo mismo teníais que haber echo vosotros.
- La verdad es que si. Nos hubiéramos ahorrado muchos problemas. Ayer mamá no nos dijo nada, porque Carla iba bastante mal, pero en la comida de hoy no nos escapamos. Algo nos va a decir.
- Seguro.
Fuimos cada uno a nuestra habitación a por las mochilas. Además, cogí mis gafas de sol para el recreo, porque aunque me hubiera pintado, se me notaban las ojeras y esos ojos de resaca que no se podían quitar con ningún maquillaje.
Ese día no nos fuimos en moto a clase, porque Isaac me dijo que no estaba como para conducir. Lo entendí. A penas habría dormido cuatro horas.
Al llegar al instituto, Isaac se dirigió a su clase y yo a la mía. En la puerta me estaban esperando Nanni y Auro. Entramos las tres en clase, y ya estaban allí todo el mundo sentado. Auro y Nanni se sentaron juntas y Fanny me llamó para que me sentara al lado de ella ya que estaba sola. Mis amigas pusieron cara de no comprender nada, pero yo apenas les hice caso. Además, para estar sentada sola, mejor estaba con Fanny. Así podía conocerla algo mejor.
- ¿Qué tal Leire? En el recreo te podrías venir con nosotras, ¿o no?
- No sé. Supongo que me iré con mis amigas, aunque luego podría pasarme por la cafetería para estar un rato con vosotras.
- Vale, me parece bien. Pero recuerda, ven sola, porque Auro no me cae muy bien. – se quedó mirándola mientras que le ponía cara de asco.
- ¿Y eso? ¿Por qué no te cae bien? Es muy buena chica. Además, cambiarías de opinión si la conocieras.
- Ya, pero prefiero no conocerla. Tiene pinta de ser igual que Carla, y no me apetece tener otra de esas chicas en mi vida, porque con una me sobra. – dijo Fanny mientras se tocaba las manos.
La clase comenzó. La profesora nos dijo que les diéramos las redacciones que nos había mandado para hoy. Me dijo que si podía recoger los trabajos. Me levanté y fui mesa por mesa para recogerlos. Cuando llegué a la mesa de Ben y Edgar, éste último me guiñó un ojo. Cuando me dio la redacción me dijo sin apenas alzar la voz “luego quiero hablar contigo”. Yo, simplemente, asentí con la cabeza y seguí recogiendo los trabajos. Se los entregué a la profesora y me senté en mi sitio.
Escrito y publicado por Leire a las 17:23:00 11 me acuerdo de tí
domingo, 24 de mayo de 2009
¿Actué bien?
Ahí estaba Edgar apoyado en el marco de la puerta.
- ¿Qué haces aquí? – le pregunté.
- ¿Puedo pasar? – me dijo mirándome con cara de niño malo.
- Claro. Pasa. – entró y cerró la puerta. – ¿Ahora te puedo preguntar ya qué haces aquí?
- Si, claro. Vengo a que me des tu número de teléfono, me lo has prometido en el ascensor. – mientras decía esto se mordió el labio.
- ¡Ah! Ya se me había olvidado. Espera. – cogí un papel que había en mi escritorio. Estuve a punto de escribirle mi verdadero número, pero pensé que estaría bien hacerle sufrir, por lo que me inventé uno. – Aquí está.
- Gracias Leire. Por cierto, te podrías haber quedado algo más de tiempo ahí abajo con nosotros, ¿no?
- Si, pero es que si me quedo seguro que me convencéis para que siga bebiendo, y ya voy demasiado mareada. – dije mientras intentaba sentarme en el borde de la cama, pero calculé mal y me caí al suelo. Enseguida vino Edgar y me ayudó a levantarme y a sentarme en la cama. - ¿Ves? No puedo beber más.
- La verdad es que vas un poco… - se empezó a reír.
- No te rías, que a mí no me hace ninguna gracia. – le di un manotazo en el brazo.
- Es una lástima que no quieras estar con nosotros abajo más tiempo, porque esta noche me lo he pasado muy bien contigo. – se sentó al lado mío.
- Me alegro. Yo también me lo he pasado bien. – le sonreí tímidamente.
- ¿De verdad? – se acercó algo más a mi. Estaba demasiado cerca. Podía oler su colonia, ver de muy cerca sus preciosos ojos verdes y poder observar como me apetecía en esos momentos besar esos jugosos labios.
- Si, de verdad. – sentí de nuevo que mis mofletes adquirían un tono sonrojado.
- Ya te estás ruborizando de nuevo. – sentía que lo hacía a propósito. Él seguro que sabía de sobra que me gustaba.
- Si, es que soy muy vergonzosa. – miré al suelo.
- Por eso eres tan guapa… Buenas noches. – se acercó y me dio un beso en la mejilla, aunque algo cerca de mis labios.
- Buenas noches. Hasta mañana. – se levantó y se fue.
Él sabía de sobra que me gustaba, por eso creaba todas esas situaciones en las que yo enseguida me ponía colorada. Pero no entendía porque lo hacía. Le gustaría verme como me ponía nerviosa ante sus encantos. Pero no se podía poner tan cerca de mí, y después darme un simple beso en la mejilla, porque quien hubiera visto esta escena desde fuera hubiera pensado que después de esa conversación venía una beso. Yo se lo hubiera dado, pero no era tan tonta como para arriesgarme, porque seguramente él me hubiera apartado la cara, ¿o no? No lo sé. Estaba muy confusa. Pero pasara lo que pasase iba a esperar a que fuera él el que me diera el beso, no iba a caer en su trampa, aunque pensaba que eso nunca iba a suceder. Pero no podía aguantar más este tipo de situaciones, me ponía enferma.
Por otro lado, no se si había actuado bien dándole un número falso. Por su culpa, había sufrido durante bastantes años, y más estos últimos días, por lo que se lo merecía. Ahora me tocaba a mí ser la mala de la película. Además, no pensaba que nunca me fuera a llamar.
Me acosté. Aún les oía abajo reírse y hablar más alto de lo normal, pero duró poco porque en apenas unos minutos me dormí.
Escrito y publicado por Leire a las 13:06:00 25 me acuerdo de tí
sábado, 23 de mayo de 2009
Una cena no muy tranquila
Abrí la puerta de casa. Isaac estaba en la cocina preparando la cena, mientras que Ben ponía la mesa. “Que chicos más apañados” pensé. Dejamos las bolsas en la encimera de la cocina. Isaac se alegró al ver tantas cervezas. “Esta noche va a ser buena” dijo Ben.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa. Mi hermano había echo para cenar unas pizzas que mi madre guardaba en el congelador para casos como estos. Nos abrimos cada uno una lata de cerveza y entre risas se nos hizo las once de la noche y con todas las cervezas vacías encima de la mesa.
- Ya sabía yo que al final Leire iba a beber algo más de una cerveza. – dijo Edgar. La verdad es que llevaba dos, es decir, me había bebido un litro. Iba bastante mareada.
- Si es que te puedes fiar poco de mi hermana. – dijo Isaac mientras recogía la mesa. Quería ayudarle, pero no me atrevía a levantarme.
- ¿Cuándo va a venir Carla? – pregunté mientras apoyaba la cabeza en mi brazo que se encontraba encima de la mesa.
- Eso, eso, ¿cuándo va a venir Carla? Porque está tremenda… - dijo Ben resoplando.
- Los tíos siempre pensando en lo mismo. Vosotros si que sois todos iguales. – dije sin levantar apenas la cabeza.
- Eso no te lo crees ni tú. – era Edgar, que me miraba desafiándome.
- Pero si habéis comprado Vodka también. – dijo Isaac mientras sacaba la botella de una bolsa de plástico. Puso unos vasos de chupito encima de la mesa. – Pues habrá que abrirla, ¿no?
- Hacer lo que queráis, pero conmigo no contéis porque mañana hay clase y ya me he pasado. – no quería pasarme, aunque ya lo había echo. Pero no quería perder más el control.
- Va, Leire, no me falles ahora, que lo estamos pasando bien. – era Edgar, y estaba claro que así no me podía negar. Este chico me iba a matar algún día.
- Esta bien, pero solo uno, y me voy a acostar.
Nos bebimos todos uno de golpe. Era lo más malo que había probado en mi vida. No entendía como me había dejado convencer. Puse cara de asco, e Isaac soltó una risotada. Tendría que ser gracioso verme la cara que ponía cuando algo no me gustaba. No lo podía remediar, me salía solo.
Me levanté para irme a la cama como había prometido, pero en ese instante alguien abrió la puerta de casa. Guardamos corriendo todo en una bolsa y lo escondimos debajo de la mesa, y nos sentamos alrededor de la mesa como si estuviéramos tranquilamente charlando del instituto. “Por favor, que no sea mamá” pensé.
Nos quedamos mirando todos hacia la puerta para saber quien había entrado en la casa. Y como siempre, Carla hizo una espectacular entrada. Todos resoplamos como símbolo de tranquilidad, y volvimos a sacar todo de debajo de la mesa.
- ¿Qué estáis haciendo? - preguntó Carla mirándonos a todos.
- Pues lo que ves, tomándonos aquí unos chupitos en plan amigos. ¿Te apuntas, hermanita? – era Isaac. Iba bastante contento y eso se le notaba porque no paraba de mirar a Carla de arriba abajo. Aunque fueran hermanos, siempre he pensado que si no hubiera esa relación de parentesco, Isaac le encantaría salir con Carla.
- Bueno, me vendrá bien para relajarme, porque con Eric cada vez estoy peor.
- Pero si me dijiste que no estabas con él, ¿no? – pregunté intrigada.
- Claro que no estoy con él, pero no para de pedirme que por favor volvamos, que no puede vivir sin mí. – dijo Carla mientras se llenaba un vasito de Vodka y se lo bebía de un trago sin poner cara de desagrado.
- Dile que no, que así estás muy bien, Carla. – era Ben. Estaba claro que algo le gustaba Carla.
- Claro que sí. Así voy a seguir. – se echó de nuevo otro chupito y se lo bebió de un trago. Yo la miraba perpleja.
- Ahora si que me voy ya. Os dejo aquí a Carla que seguro que os tiene que contar muchas cosas. – dije levantándome de la silla. – Mañana nos vemos en clase chicos. Buenas noches.
Me despedí dando un beso al aire. Isaac me dijo que ellos se quedarían un rato más. Le contesté que a mí no me importaba, pero que no se acostaran tarde por si acaso aparecía mamá antes de lo esperado, aunque no lo creía.
Me costó bastante subir las escaleras. Oí como Ben decía algo en la cocina, y todos se reían. Entré en mi habitación y me puse el pijama. Cuando estaba dejando la ropa encima de una silla oí como alguien llamó a la puerta. Sería Carla o Isaac por lo que contesté con un “adelante” sin prestar mucha atención. La puerta se abrió y me giré.
Escrito y publicado por Leire a las 13:48:00 15 me acuerdo de tí
viernes, 22 de mayo de 2009
En el supermercado
- Pues vamos en un momento al supermercado y compramos algunos litros. – propuso Edgar.
- Eso estaría bien, pero Ben y yo estamos en pleno partido. – dijo Isaac. Me estaba temiendo lo peor. – Leire, acompaña a Edgar, anda, y te dejo que bebas cerveza.
- Yo no quiero cerveza, pero le voy a acompañar igualmente.
- Claro eso dices ahora. Gracias Leire.
Nos levantamos los dos y salimos a la calle. No sabía de qué podía hablar con él. El supermercado estaba debajo de mi casa, por lo que no tuvimos que andar mucho. Entramos, cogimos un carro y nos fuimos directos a la sección de las bebidas.
- ¿Qué compramos botes, o botellas de litro? – le pregunté. De algo tendríamos que hablar, ¿no?
- Yo creo que mejor botes de medio litro, ¿o qué? Porque tú vas a querer, ¿o no? – me miró directamente los ojos. Con esa cara no podía decirle que no.
- Si, alguna me beberé. – le dije sonriendo.
- Ya sabía yo que… - dijo riéndose. – Todas sois iguales, decís que no os gusta, que no queréis y luego sois peores que nosotros.
- Eso no te lo crees ni tú. – le dije a la vez que le daba una colleja.
- Entonces, cogemos doce botes. – dijo echando las latas al carro que habíamos cogido.
- Vale, aunque yo creo que va a sobrar.
- No sabes con quién estás hablando. – dijo acercándose a mi cara. Mis mofletes estaban cogiendo algo de color, porque notaba el calor en mi piel. – Creo que te estoy intimidando.
- Un po poco. – dije tartamudeando. Siempre me pasaba cuando me ponía muy nerviosa.
- Si es que eres más guapa... – me cogió de la mandíbula con una de sus manos y me dio un beso en la cara. – Ahora sí que estás roja. Me encanta. – me soltó sonriendo.
Cogió el carro. Yo seguía parada en el mismo sitio donde había estado los últimos minutos. ¿Por qué hacía eso? Me había dicho que era guapa, y encima había comentado como si nada “Me encantas”. A una persona que no te gusta no le dices semejantes palabras. Día a día, Edgar conseguía confundirme un poco más.
Le perdí de vista. Se había ido con el carro, y yo aún permanecía en la sección de bebidas. Me fui hacia la caja, porque supuse que estaba pagando, aunque allí no lo encontré. Lo busqué y lo encontré en la sección de bebidas alcohólicas. “No te pases, Leire, aquí no caigas”. Otra vez estaba ahí mi conciencia diciéndome lo que debía y no debía hacer.
- ¿Qué haces aquí, Edgar?
- He pensado que para después de la cena podíamos bebernos algunos chupitos de algo. ¿Qué piensas? – dijo mientras miraba las diferentes bebidas que había en aquella sección.
- ¿Quieres saber lo que pienso? Pienso que mañana hay clase, y no es un buen plan. – dije mirando hacia ambos lados de aquel pasillo. Es el supermercado en el cual mi madre compraba todos los días, y la gente me conocía. No quería que ningún vecino me viera, y se lo dijera a mi madre. Aunque a aquellas horas, apenas había gente en aquel sitio.
- Yo pienso que es un plan estupendo. – dijo mientras cogía una botella y la metía en el carro. Cuando la dejó pude ver que era Vodka.
Fuimos hacia la caja. Seguramente nos pediría el DNI, porque justamente la cajera que había era un poco antipática. Además, a mí me conocía y sabía que tenía 15 años. Pusimos las cosas en la cinta. Cuando vio todo aquello se nos quedó mirando. Vi como Edgar le ponía ojitos y ella cobró las cosas sin decirnos nada más. Cogimos las bolsas y nos fuimos para casa.
- Te has querido ligar a la cajera, que te he visto. – le dije mientras cogíamos el ascensor.
- Era por una buena causa, aunque si hubieras estado tú te hubiera pedido hasta el móvil. – dijo mientras apretaba el botón del ascensor y soltaba una risotada – Por cierto, luego me das tu número que no lo tengo.
- Claro, porque nunca me lo has pedido. – dije mientras las puertas del ascensor se abrían. Me cogió del brazo antes de que pudiera salir. Me giré y me quedé mirando el brazo que me estaba agarrando.
- Pero me lo darás, ¿no? – dijo mirándome a los ojos.
- Si me sueltas, puede que sí. – me soltó de inmediato. Salí del ascensor mientras él me seguía.
Escrito y publicado por Leire a las 15:33:00 14 me acuerdo de tí
miércoles, 20 de mayo de 2009
Buena cena nos espera.
- ¡Dani!
- Hola Leire, que alegría verte. – enseguida se levantó a darme dos besos. - ¿Qué haces tú por aquí?
- Aquí, con unas amigas a ver la película. – señalé a Fanny y las demás. El giró la cabeza para ver de quien se trataba.
- ¿Vienes con Fanny?
- ¿La conoces? – pregunté intrigada.
- Sí…pero no mucho. – dijo agachando la cabeza. ¿Qué pasaba con Fanny que todo el mundo la conocía? – Bueno, más vale que te vayas sentando porque la película va a empezar.
- Vale. Me alegro de verte, Dani. Cuídate.
- Hasta luego, Leire.
Vi como llegaba una chica al lugar donde estaba Dani. Supongo que sería su novia, o tan solo una amiga. Era un chico muy simpático, pero me había dejado intrigada respecto a lo de Fanny.
Cuando terminó la película, dirigí la mirada hacia donde estaba sentado Dani, pero allí no había nadie. No había visto cuando se había ido. Me entristeció que no se hubiera pasado por mi lado para despedirse. “Tendría prisa” pensé.
Nos levantamos y nos fuimos dirección a casa.
- La película ha estado muy bien. – dijo Karen.
- Si, y sobretodo el protagonista, que como estaba… - dijo Raquel.
- Tampoco era para tanto. – dijo Jess.
- Pues yo le hacía algún que otro favor, la verdad. – dijo Fanny. -¿O no, Leire?
- ¿Eh? Sí, claro. – no sabía ni de lo que estaban hablando.
- Por cierto, ¿de qué conoces tú a Dani? – me preguntó Fanny.
- Mira por dónde, yo te iba a preguntar lo mismo.
- Pues conozco a Dani porque estuve saliendo algún tiempo con él. – INCREIBLE. – Pero me dejó y se fue con Carla. – ahora sí que era increíble. ¿Dani había estado con mi hermana? De lo que se entera una. - ¿La conoces?
- ¿Qué si la conozco? Es mi hermana. – no sabía muy bien si lo tenía que haber dicho.
- Qué pequeño es el mundo, ¿no? – dijo Jess mirando sorprendida a Fanny.
- Si, la verdad es que si. Pero yo no soy como Carla. – añadí yo antes de que pudieran decir algo.
- Eso espero. – dijo Fanny con una sonrisa malévola en sus labios.
No comentó nada más con respecto a Carla. No estaba del todo segura, pero pensaba que mi hermana no le caía del todo bien a Fanny y a sus amigas. Y era normal, si le iba quitando los novios a todo el mundo… ¿Entonces no había estado solo con Eric? Yo siempre había pensado que sí.
Cuando llegamos al parque nos despedimos todas y cada una se fue dirección a su casa. No era tarde, tan solo las ocho de la tarde. Me podría pasar por casa de Nanni para ver si aún estaban allí, pero no tenía ganas de volverles a mentir, por lo que descarté ese plan. Así que me fui directa a mi casa.
Cuando llegué aún estaban en el salón Isaac junto con Ben y Edgar. No me acordaba de ellos. Tenía que intentar hablar con Edgar sin ponerme roja y sin que mi corazón se acelerara cada vez que él me mirara o me dirigiera una simple palabra.
- Hola chicos, ya estoy aquí. – dije mientras me sentaba en una silla. Al lado de Edgar había un sitio libre, pero no fui capaz de estar tan cerca de él. “Poco a poco, Leire” pensé.
- Hola, enana. Has llegado pronto, ¿no? – dijo Isaac sin apenas mirarme. Estaba demasiado concentrado en el partido de fútbol que estaba jugando contra Ben.
- Hombre, pues son las ocho y cuarto ya, la verdad. – dije mientras jugueteaba con mi pelo. Sentía los ojos de Edgar clavados en mi cara.
- Como pasa el tiempo, joder. – dijo Ben.
- En nada nos vamos a ir Ben, que ya es tarde. – comentó Edgar.
- ¡Eh, tíos! – dijo Isaac mientras ponía en pausa el partido. – Os podríais quedar a cenar, que mi madre no está.
- ¿Y dónde se ha ido? – pregunté intrigada.
- Se ha ido a casa de Rita, que le ha llamado diciéndole que estaba de depresión y se iban a ir a cenar fuera.
- ¿Y Carla? – volví a preguntar.
- Joder, que preguntona estás hoy, enana. Ha aprovechado que mamá no está y se ha ido a cenar con Eric a su casa, que sus padres tampoco estaban.
- Vaya. – dije temiéndome en lo que iba a pasar como mi madre se enterara de eso. No le gustaba que saliéramos cuando al día siguiente teníamos clase.
- Así que, os podéis quedar a cenar, que a Leire no le importa, ¿verdad? – dijo Isaac mirándome con cara amenazante.
- A mí me da igual, chicos. Os podéis quedar. – dije mirando directamente a Edgar.
- ¿Tenéis cervezas Isaac? Que esta serie de cenas, se hacen con cerveza, si no pierden su gracia. – dijo Ben riéndose.
- Pues no sé. Leire, mira haber si hay, por fa.
Me levanté y me fui a la nevera. La abrí. Revisé todos los estantes, y tan solo había dos cervezas. Me dirigí de nuevo al salón y se lo comenté a Isaac.
Escrito y publicado por Leire a las 19:48:00 13 me acuerdo de tí
martes, 19 de mayo de 2009
Vergüenza.
Miré el reloj: las cinco menos cinco. Ben y Edgar estaban al caer. Me empecé a poner nerviosa. ¿Por qué? No había motivos para estar nerviosa, tan solo venían dos amigos de Isaac. “Si, pero uno de los amigos te gusta mucho, recuérdalo Leire.” “Cállate” dije en voz alta dirigiéndome a mi misma.
Llamaron al timbre. Pude oírlo desde mi habitación. Ya me estaba volviendo otra vez a poner nerviosa. No sabía que hacer. Respiré hondo y abrí la puerta de mi cuarto. Bajé las escaleras despacio viendo donde pisaba en casa momento. En el salón vi que estaban Edgar y Ben junto con Isaac montando la consola. “Si paso rápido, ni me verán” pensé. Me dirigí sin decir palabra hacia la puerta.
- Leire, ¿dónde vas? – MIERDA, era Isaac. Ya no había escapatoria. Tenía que acercarme a donde estaban ellos.
- Hola chicos. Isaac, es que he quedado y me voy al cine.
- ¿Con quién? - ¿qué debía de contestar? Tarde o temprano se iban a enterar.
- Con Fanny y sus amigas.
- ¿Con Fanny? – preguntó Edgar con intriga.
- Si, ¿qué pasa?
- Nada, nada. No pasa nada. – dijo mirando al suelo. Era un poco extraño que hubiera tenido esa reacción.
- Bueno, pues nada Isaac, me voy, ¿vale? Que ya llego algo tarde. Que paséis una buena tarde, chicos.
- Hasta luego, Leire. – se despidió Ben.
Me fui cerrando la puerta de una forma sonora. Me pareció algo raro que Edgar preguntara que si me iba con Fanny. No sabía por qué lo había hecho, pero me iba a enterar.
Cuando llegué al parque, aún no había nadie allí. Pero me hicieron esperar poco, porque a los pocos minutos apareció Fanny rodeada de un grupo de unas tres chicas. Me empecé a poner nerviosa. Era muy vergonzosa, y más con gente que no conocía de nada.
- Hola Leire, ¿qué tal? Mira, te presento a Raquel, Jess y Karen. – cada una de las amigas de Fanny me dieron dos besos. Se parecían las cuatro mucho en la forma de vestir, y en los complementos que llevaban: falda, camisetas ceñidas marcando su figura, y bolso a juego.
- Hola chicas. Encantada de conoceros. No sabía muy bien si venir o no, porque me daba algo de vergüenza. – dije mirando al suelo.
- Que tonta eres, Leire. – me dijo Fanny agarrándome por el hombro. – Más vale que nos vayamos ya para el cine, porque o si no llegaremos tarde a la sesión de la película que queremos ver.
Nos dirigimos hacia el centro comercial. Me sentía un poco incómoda con ellas, porque las tres hablaban de temas en los que yo no podía opinar. Además, me sentía mal porque había mentido a mis amigas, y eso no era propio de mí. Pero seguro que Nanni y Auro quedaban por su parte a solas, y no me llamaban. No estaba del todo segura de que eso fuera cierto, pero lo pensaba. Me habían hecho algunas cosas, como lo de no cogerme ninguna de las dos el móvil el domingo, y eso corroboraba mis ideas de que me mentían.
Cuando llegamos a los cines, las chicas eligieron una película que no había oído anunciar, aunque ellas me dijeron que habían oído comentarios de ella de que estaba bastante bien. Entramos y nos sentamos en donde nos dijo el acomodador. La sala no estaba demasiado llena. A unos asientos más adelante pude ver a un chico que me sonaba su cara, pero no sabía relacionar de qué. Empecé a pensar… ¡Claro! Ya sabía de qué lo conocía. Me acerqué hasta él y le llamé tocándole en el hombro:
Escrito y publicado por Leire a las 17:22:00 17 me acuerdo de tí
lunes, 18 de mayo de 2009
Mentiras.
Cuando salí de clase, me despedí de mis amigas y casi sin decir nada más me fui hacia donde mi hermano había aparcado la moto. No lo había visto en toda la mañana. Pero allí estaba, junto con Ben. Miré alrededor, pero no veía a Edgar por ninguna parte.
- Hola chicos. – dije alegremente.
- Hola Leire, ¿cómo estás? Es que me ha dicho Edgar que ayer te encontrabas un poco mal – ¿por qué se lo había contado Edgar?
- Bien, gracias, ya estoy mejor. – Isaac me miró con cara extraña, pero no dijo nada. – Por cierto, ¿dónde habéis estado toda la mañana? Porque no os he visto por clase, y a ti, Isaac, no te he visto en el recreo.
- Es que Edgar se encontraba algo mal y se ha ido a casa, y nosotros nos hemos escaqueado y hemos estado en el bar de enfrente del instituto tomándonos unas cañas. – se sinceró Ben.
- ¿Toda la mañana? Vaya, si que perdéis vosotros el tiempo… - miré al suelo porque no me quería topar con la mirada que Isaac seguro que me estaba echando en ese momento.
- Bueno, Ben tío, nos vamos a casa a comer, ¿te veo esta tarde? – dijo Isaac.
- Si, esta tarde me paso por tu casa y echamos una play.
- Echo. Allí te espero.
Nos pusimos los cascos. Esperaba que aunque Isaac se hubiera tomado unas cervezas, estuviera en condiciones como para llevar la moto. No le noté nada extraño, por lo que me subí tranquila.
Mientras Isaac aparcaba la moto en el garaje, yo entré en casa. Saludé a mi madre que estaba en la cocina y subí al cuarto a dejar las cosas. Bajé a la cocina, donde ya estaban todos poniendo la mesa. Me eché un vaso de agua y me senté en la mesa.
- ¿Qué tal las clases hoy, hijos? – preguntó mi madre mirando a todos.
- Muy bien, mamá. A Isaac también se le han dado bien, ¿verdad? – le dije mirando a Isaac, y éste me contestó dándome un pisotón que hizo que pegara un blinco.
- Claro. – dijo sonriendo para que mi madre no percibiera nada extraño.
- ¿Y a ti Carla, cariño? – dijo mirándola.
- Muy bien, mamá. Un poco ya agobiada con el tema de la selectividad. Todos los profesores nos están agobiando ya para que no nos dejemos.
- Eso está muy bien. Este curso tienes que ponerte las pilas, ¿eh?
- Si, mamá, no te preocupes, que lo voy a sacar todo y con buena nota. – mi madre asintió satisfecha.
- Por cierto mamá, está tarde vendrá a casa Ben y a lo mejor Edgar a pasar la tarde aquí, ¿vale? – miré a Isaac desconcertada. Edgar no estaba dentro del plan.
- Muy bien Isaac.
Cuando terminé de comer me fui a mi cuarto. Me tenía que arreglar para la tarde. A las cinco y media había quedado con Fanny en el parque. En ese momento sonó el teléfono de casa. Como tenía un inalámbrico en mi habitación lo cogí yo:
- ¿Sí?
- ¿Leire? – una voz masculina que preguntaba por mí, eso si era raro.
- Si, soy yo. ¿Quién eres? – pregunté intrigada.
- Hola, soy Edgar. – no me lo podía creer. - ¿Está Isaac por ahí? – que preguntara por Isaac ya era más normal.
- Esta abajo, en el salón. Espera que le llamo.
- No, da igual, no te molestes. Era para decirle que esta tarde me apunto al plan que tenían pensado.
- Pues el plan que tenían pensado era que Ben se viniera aquí a casa para echar unas partidas a la videoconsola.
- De acuerdo, pues sobre las cinco estaré allí. Díselo, ¿vale?
- Claro, ahora mismo se lo digo.
- Hasta luego Leire. Luego te veo.
Colgó. Bajé al comedor a decírselo a Isaac. Edgar iba a estar en mi casa a las cinco, aunque yo me iba a ir poco después. Mejor. Así no tendría tiempo de estar con él. Lo prefería. Cuanto antes me olvidara de él, mejor.
Volví a subir a la habitación, pero no pude cambiarme de ropa porque el teléfono volvió a sonar.
- ¿Sí? – volví a decir.
- Hola Leire, soy Nanni. Oye, ¿te apetece venirte esta tarde a mi casa? Ya se lo he dicho a Auro y le parece bien. Así hacemos tarde de chicas: vemos una peli, comemos palomitas, hablamos de chicos…vamos, lo de siempre. ¿Te apuntas? - ¿y ahora que hago? Tenía que mentirle obligatoriamente. No quería, pero no había otra salida.
- Pues la verdad es que no me encuentro muy bien, Nanni. Me duele bastante la cabeza, y quería acostarme un rato.
- Bueno, pues acuéstate y luego te vienes, ¿o qué? – me lo estaba poniendo muy difícil.
- No, de verdad. No pasa nada, quedar vosotras, y ya me apuntaré yo a la siguiente, ¿si?
- De acuerdo. Mejórate y mañana nos vemos. Un beso L.
- Hasta mañana N.
Desde que nos conocimos nos gustaba llamarnos por la inicial de nuestro nombre, pero a la altura que íbamos creciendo, esa costumbre iba desapareciendo.
Por fin, pude cambiarme. Para esa tarde elegí unos pantalones pitillo, y una camiseta larga bastante resultona. Me pinté un poco. Quería estar guapa para las amigas de Fanny. Esperaba que les cayera bien también a ellas, pero no estaba del todo segura.
Escrito y publicado por Leire a las 21:42:00 17 me acuerdo de tí
Siento deciros esto...
Como bien dice el título de la entrada, siento deciros esto. He tenido que quitar el chat de mi blog porque la gente me estaba insultando por él: se hacían pasar por mí, insultaban a la gente que me apoyaba (Eva, no te preocupes, me has ayudado mucho y te lo agradezco. Un beso muy fuerte para tí. Eres la mejor y sigue así, que eres una magnífica persona)... Y eso ya no podía consentirlo, por lo que ha sido borrado de mi blog. Quiero decir a los blogs a los que sigo, que yo NUNCA les dejaré un comentario en nigun chat, ya que si comento sobre la entrada o el blog lo haré en un comentario en la respectiva entrada del día. Me siento obligada a abandonar por una temporada el blog. No sé cuando volveré, pero es que hoy en el chat ha habido unos serios problemas, ya que una serie de personas (aunque pienso que era la misma pero cambiando los nombres y utilizando nombres de blogs que no tenían nada que ver) me han acusado de que mi novela está copiada de otro blog, lo cual no es verdad. Porque el nombre del blog que han puesto el cual saco (según ellos) mis entradas, se ha buscado y no exite. Siento esta entrada. Lo que estoy escribiendo me está costando mucho, ya que durante estas últimas semanas he estado muy agusto contando mi novela y algunas de mis anécdotas. Os he cogido cariño en muy poco tiempo, y se me va a hacer muy duro dejar el blog estancado. Pedir perdón de nuevo a toda la gente que me sigue y que se va a sentir un poco decepcionada con la decisión que he tomado (que algunos pensarán que es de cobardes, mientras que otros pensarán que es la adecuada). Espero que sea la correcta, y no me haya equivocado. Y a toda la gente que mediante insultos y más insultos me han hundido, decirles que lo han conseguido. Han conseguido que mi blog pase a la historia, que mi novela deje de escribirse y publicarse aquí, y quitarle el sueño a una persona normal, el cual era que mucha gente disfrutara con mi forma de escribir y con mis personajes. Un beso para mis seguidores. Siempre con vosotros. LEIRE. PD: Deciros que seguiré visitando vuestros blogs y comentándoos como siempre he hecho, porque en eso no voy a dejaros.
Escrito y publicado por Leire a las 17:44:00 54 me acuerdo de tí














