jueves, 23 de abril de 2009

De compras

Nos dirigimos al centro comercial. Ellas también se querían comprar algo de ropa para esa noche. Entramos en la primera tienda que vimos, pero no encontramos nada de nuestro agrado.
Ya en la tercera tienda que entramos, Auro encontró una minifalda negra que le gustaba y Nanni una camiseta con un escote de vértigo. Me parecía que esas ropas eran un poco arriesgadas para esa noche, pero ellas me convencieron de que no era así.
Yo no había visto nada que me gustara hasta que Auro dijo:
- ¿Y no te gusta esto? – me enseñó unos shorts vaqueros muy bonitos, pero demasiado cortos.
- ¿Esto? ¿No iré muy atrevida? – fue mi pregunta. – Además, eso no es nada cómodo.
- ¡Y que más da que no sea cómodo! Eso no importa ahora. Lo que importa es que debemos llamar la atención sea como sea. – dijo Auro.
- Como se enteré mi madre… - pero no me preocupaba demasiado.

Estaba de acuerdo con lo que dijo Auro, por lo que me compré el pantalón corto. La verdad es que me quedaba muy bien, realzaba mis piernas.
Fuimos a casa de Auro a cambiarnos. Nos pusimos la ropa que nos habíamos comprado y nos fuimos otra vez de nuevo para el centro comercial a cenar. Su madre no nos vio porque no estaba en ese momento en casa, y menos mal.
Durante el paseo, recordé que Auro nos había dicho en el recreo que tenía una sorpresa preparada para nosotras, así que supuse que pronto nos lo diría.
Cenamos en el McDonald. Había unos chicos al lado de nosotras cenando que no paraban de mirarnos, y no me extrañaba, porque íbamos demasiado provocativas para mi gusto.
- ¿Estos aún estarán cenando en casa de Eric? – dije impaciente.
- ¿Cenando? Si aún no habrán empezado ni a preparar la cena, seguro. Tan solo son las nueve y por lo menos hasta las doce no aparecerán por el parque. – dijo Nanni.
- ¿Y qué vamos a hacer hasta esa hora, chicas? – pregunté.
- Ahora es cuando entra en acción mi plan sorpresa. Iremos a algún bar a tomarnos alguna cerveza.
- Vale, vale. Me gusta el plan. – dijo Nanni.
- ¿Cerveza? – pregunté un poco asustada.
- Claro. - dijo Nanni.
- Yo en mi vida he probado una cerveza ni nada parecido. Además, eso tiene alcohol y...
- Hoy la probarás. Y no te preocupes, que apenas lleva alcohol. Ni lo notarás. – añadió Auro.


No me convencía mucho el plan, pero alguna vez tendría que ser la primera, ¿no? No sabía si me iba a gustar o no. Mi madre bebía alguna cerveza en las comidas, pero nunca me había llamado la atención como para probarla y menos ir a un bar a beber exclusivamente cervezas.

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martes, 21 de abril de 2009

Sabía lo que tramaban

Cuando acabamos de comer subí a mi habitación a coger dinero y meterlo en el bolso. Pero aún era pronto para irme así que decidí ir a hablar con Isaac a ver si él mismo me contaba lo que iban a hacer esa noche.
Toc, toc. Llamé a la puerta, e Isaac me contestó con un “adelante” bastante sonoro. Entré y vi que estaba en el ordenador hablando con alguien por el Messenger. Apenas me hizo caso.
- ¿Qué quieres, Leire?
- Es una duda que tengo… ¿esta noche entonces vais a cenar a casa de Eric no?
- Si, ¿no lo has oído antes?
- Pero…después no vais a ver una película en su casa, ¿verdad?
- ¿Qué estás diciendo?

En ese instante entró Carla sin llamar a la puerta. Se quedó a mi lado sin decir nada.
- Pues eso, que esta noche no vais a ver una película en casa de Eric.
- ¿Y cómo lo sabes, enana? – dijo Carla uniéndose a la conversación.
- Porque lo oí esta mañana. Sé porque Eric no ha ido a clase esta mañana, y también se lo que vais a hacer después de cenar.
- Joder, esta enana se entera de todo y no sé como. – dijo Carla cruzándose de brazos.
- No pasa nada, porque no va a decir nada, ¿verdad Leire? – dijo Isaac casi amenazándome.
- Claro que no voy a decir nada. Pero es para que sepáis que lo sé. Y a lo mejor esta noche os lleváis alguna sorpresa que otra.
- Que miedo me das. – dijo Carla mientras hacía como si temblara.
- Me voy. Que os lo paséis bien.


Me di media vuelta y me fui. Cogí las cosas de mi habitación, me despedí de mi madre y me dirigí hacia el parque. Aún era un poco pronto, pero prefería llegar antes. Estaba entusiasmada.
A las cinco menos diez ya estaba en el parque esperando a Auro y Nanni. Llegaron un poco pasadas las cinco, pero no me importó, estaba tan emocionada con el plan…

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domingo, 19 de abril de 2009

Descanso y a casa

Salimos al recreo. Nos sentamos en un banco, y decidí contárselo a Nanni y Auro. Les conté lo que había oído en clase.
- Chicas, sea como sea tenemos que ir. – dije yo un poco efusiva.
- A mí me parece bien.
- Pero yo quería ir al centro comercial a comprarme algo de ropa que me hace falta. – añadí. – Pero es que no creo que mi madre me deje luego estar por ahí de noche. Ni de coña me va a dar permiso.
- Pero no tiene porque dártelo, ¿no? Tú dile que te vienes a mi casa a dormir. Y tú también te vienes, Nanni, que a mi madre le da igual si salgo o no. Además, seguro que prefiere que si salgo venga acompañada a casa así que no hay problema.
- Ahí te he visto fina, Auro. Me gusta mucho el plan. – dijo Nanni.
- Después de las compras, vamos a mi casa nos arreglamos y nos vamos otra vez al centro comercial a cenar y allí nos esperamos hasta las doce o una que se vayan al parque. Además, tengo otra idea, pero os la diré esta tarde, para que haya más emoción.
- Miedo me das Auro. – era verdad. – Pero bueno, me fío de ti. ¿Entonces quedamos así no? Pues quedamos a las cinco en el parque para ir al centro comercial. Y no se hable más.


El resto del día se pasó volando. A penas me enteré de lo que los profesores decían en clase, estaba pensando en cosas mías.
Por fin acabaron las clases. Cuando salí, divisé a mi hermano en la puerta. Le hice gestos para ver si se venía, pero me dijo que no con el dedo. Carla tampoco estaba por allí, por lo que supuse que se había ido ya o que Eric había ido a por ella con el coche. Me fui a casa sola.
Entré en casa. Mi madre salió a recibirme. Le di un sonoro beso y subí a mi habitación a dejar la mochila. Cuando bajé mis hermanos ya habían llegado, pero como aun no estaban en la cocina empecé a poner la mesa.
Cuando estábamos todos sentados comiendo, decidí decirle a mi madre la idea que había tenido Auro de que nos quedáramos en su casa a dormir esa noche.
- Mamá, Auro me ha dicho que esta noche nos quedemos en su casa a dormir, porque esta tarde nos vamos a ir al centro comercial, y después nos vamos a ir a cenar y al cine.
- ¿Auro? No la conozco. Pero bueno, no tengo ningún problema en que te vayas.
- Vale, bien. Gracias mamá. – ella sonrió.
- Por cierto, mamá, nosotros nos vamos a ir a casa de Eric a cenar y nos quedaremos allí a ver algunas películas o algo. – dijo Isaac. Yo le miré
- ¿Tú también Carla? – preguntó mi madre.
- Claro. Pero no sabemos a que hora vendremos, pero no te preocupes porque vendremos los dos juntos.
- Vale chicos.

Que mentira le acababan de contar a mi madre. Yo sabía que ellos si que se iban a cenar a casa de Eric, pero no se iban a quedar a ver películas allí. Aunque yo también le había mentido, así que preferí no comentar nada al respecto.

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viernes, 17 de abril de 2009

En clase

Ese día nos fuimos los tres andando hacia el instituto. Mi hermano no se llevó la moto, porque sino alguna de las dos se tenía que ir sola, y no le pareció buen plan. Me pareció lo acertado.
Cuando llegamos, Carla se quedó en la puerta del instituto con Cynthia echándose un cigarro. No sabía que fumaba tan a menudo. En cambio Isaac, entró dentro conmigo, y allí se despidió de mí con un beso en la cara.
Entré en clase. El profesor aún no había llegado, pero la mayoría de la gente ya estaba dentro, entre ellos Edgar, Ben y mis amigas. Junto a estas no había ningún asiento libre, por lo que me tuve que sentar delante de Edgar y Ben, que estaban en la última fila. Les sonreí. Ben me devolvió la sonrisa, pero Edgar ni se inmutó. Saqué las cosas de la mochila y las dejé encima de la mesa. Nanni me miró extrañada, pero le respondí con cara dubitativa. Ella me respondió con una amplia sonrisa.
Cynthia entró en clase desfilando, porque no se podía definir de otra forma la manera en la que andaba. Para mi asombro, Cynthia se sentó a mi lado.
- ¿Está ocupado, Leire?
- No, no va nadie.
- Pues me siento contigo.
- Vale. – le sonreí. Ella hizo lo mismo, y se sentó.

Se giró y miró a Edgar y Ben. Les dijo:
- Chicos, esta tarde más de lo mismo. – suponía que se referiría a ir al parque.
- Si, creo que sí, porque Eric ha ido esta mañana a por porros, pero no se si son para esta tarde o para esta noche, que va hacer cena en su casa y después iremos al parque por la noche a hacer botellón. – dijo Edgar.
- ¿Una cena en su casa? Es verdad, que lo comentó ayer. No me acordaba. Pues bien, la verdad es que me apetece coger una de las mías. – dijo sonriendo a Ben.
- Claro está. – dijo Ben.


Las tres primeras clases se pasaron volando. Apenas me enteré de lo que el profesor decía, no podía mantener la atención. Estaba pensando en lo que había dicho Cynthia. Fuera como fuera teníamos que ir a la cena, y si no podíamos, por lo menos, teníamos que encontrarnos con ellos en el parque.

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jueves, 16 de abril de 2009

Segundo día: viernes

Sonó el despertador a la misma hora que el día anterior, y seguía teniendo el mismo sueño. Esto no podía seguir así, no entendía por qué tenía tanto sueño, si dormía lo suficiente.
Me arreglé antes de bajar a desayunar. Abrí mi armario, y no encontré nada que me gustara. Esa misma tarde iría de compras al centro comercial, necesitaba ropa nueva urgentemente. Esto no podía seguir así.
Bajé a desayunar. Mis hermanos ya estaban abajo. No vi a mi madre, por lo que supuse que ya se habría ido a trabajar. Me dio rabia, porque me gustaba despedirme de ella.
- Buenos días a los dos.
- Buenos días Leire. – contestó Isaac.
- Hola enana. – esa fue la contestación de Carla – Ayer te vi que estabas en el parque, ¿eh?
- Si, como tú. Pero había una pequeña diferencia, que yo no estaba fumando.
- ¿Y qué pasa porque fume? Nada, si mamá no se entera… ni se enterará. Además, no soy la única.
- ¡Eh! A mí no me incluyas en la bronca. – añadió Isaac. - ¿Y qué más dará? Cada uno hace lo que le apetece. Lo que no hay que hacer es contárselo a mamá, y ya está. La solución fácil.
- Por mi bien. – dijo Carla.
- Y por mi también, aunque yo no tengo nada que ocultar. – dije mientras me hacía el vaso de leche.
- Ya lo tendrás… - dijo Isaac disimuladamente.
- Que raro que no está aquí Eric ya, ¿no? – dije yo sin entusiasmo alguno.
- Que va. Es que hoy no viene a por mí. Hoy no va a clase, porque ha ido a pillar…
- Ya vale Carla. – le cortó Isaac.
- ¿A pillar qué? – pregunté yo intrigada.
- Nada Leire, cosas de mayores. – dijo Isaac mirándome a la cara.
- Además, ya no estamos juntos. Hemos decidido ir cada uno por una parte: relacionarnos con más gente, y cosas de esas. Pero claro, yo sé que siempre va a estar ahí.
- Pues como tú. – añadió Isaac mirando al suelo.
- Pues claro está, cuando le necesite, ya me entiendes hermanito… - dijo pasándose la lengua por los labios.
- Si es que eres más…
- Me voy a arreglarme, que aún me falta pintarme un poco. – le cortó Carla.

Se subió casi corriendo. No había entendido muy bien la conversación. ¿Eric a por qué había ido? Se lo preguntaría a mis amigas, no me podía quedar con esa duda. Ellas seguro que si que lo sabían. Isaac había dejado a Carla como un poco suelta en el tema de los chicos. Yo eso ya lo sabía, pero no del todo seguro. Ahora lo había confirmado. Y no me extrañaba. Estaba claro.
Terminé de desayunar sin establecer conversación con mi hermano. Solo hacía que mirar el vaso de leche vacío que tenía delante de él, meneando la cuchara que contenía de un lado para el otro. No quise comentarle nada sobre la conversación que acabábamos de tener los tres.

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miércoles, 15 de abril de 2009

A casa a cenar

No me lo podía creer. Había quedado delante de ellos como una niñata que ni se atrevía a fumar. Lo que menos me creía es que Nanni fumara. Supuse que Auro si lo hacía, y ella lo probó. Pero no creía que eso lo hiciera de normal. Pero para no quedarme con la duda, preferí preguntárselo.
- ¿Desde cuando fumas, Nanni? No tenía ni idea.
- No fumo. Pero este verano, cuando me iba de fiesta por las noches allí en mi pueblo, pues fumaba. De echo, Auro y yo lo probamos el mismo día, ¿verdad? – preguntó mirándola a ella.
- Si. No queríamos, ¿te acuerdas? Pero al final nos convencieron. Estábamos allí todos de botellón y mira tú por donde… - ¿de botellón? No me lo podía creer. En mi vida había estado yo de botellón. Si que había bebido un par de veces, pero lo típico, en las bodas algún vaso de algo, pero nunca me lo había terminado. Seguro que fumaban para intentar caer bien a los demás. No me gustaba la gente así.
- Madre mía. No sé en que mundo vivo. Vosotras ya bebéis, fumáis…y yo aún nada de nada.
- No te preocupes, Leire. Cada una tiene su momento. No te atormentes, anda. – me dijo Auro. Pero si me atormentaba. Era difícil no hacerlo.


Seguía observando a la pandilla de Carla. Todos bebían cerveza y se reían. Auro y Nanni tiraron los cigarros al suelo y los apagaron. Pasamos en el banco toda la tarde hablando de nuestras cosas.
Sobre las ocho y media me fui para casa. Me despedí de ellas hasta el día siguiente. Carla e Isaac aún seguían en el parque.
Cuando llegué a casa, mi madre estaba planchando mientras veía una película que hacían en ese momento. Ni se inmuto cuando hice acto de presencia en el comedor.
- Hola mamá. – decidí decir.
- Hola cariño, ¿ya estás aquí? – me respondió ella.
- Si, claro. Son las nueve menos cuarto.
- ¿Las nueve menos cuarto ya? Enseguida hago la cena, mi amor.
- No pasa nada, mamá. Aún tienes tiempo. Carla e Isaac aún no han venido. Si quieres, espérate a que ellos vengan y ya la haces.
- ¿Aún no han venido? Dónde se meterán estos críos…
- Están en el parque los dos juntos, porque he estado yo allí también.
- ¿Pero con ellos?
- No, mamá, con ellos no.

Me fui para la habitación a cambiarme de ropa y ponerme ya el pijama. No me gustaba ir por casa con ropa de calle. Mientras me cambiaba oí como la puerta de la calle se abría. Ya estaban ahí mis hermanos. Oí como le decían algo a mi madre y los dos subían las escaleras. Bajé la persiana de mi habitación y abrí la ventana. Por las noches hacía bastante calor, por eso me dejaba siempre un poco la ventana entre abierta.
Llamaron a la puerta. Contesté con un simple adelante. Era Isaac. Entró y se sentó en la cama. Se me quedó mirando sin decir nada.
- ¿Qué te pasa? – le dije ya que él no se limitó ni a decirme un simple hola.
- ¿A mí? Nada, ¿por qué?
- Porque has entrado y no me has dicho nada.
- La verdad es que si que quería hablar contigo de algo.
- Lo sabía. Sé que tú no vienes aquí para nada. – dije mientras colgaba la ropa que me había quitado en mi armario.
- La chica esa que estaba contigo esta tarde, esa tal Auro se llamaba, ¿no?
- Si.
- ¿Tiene vuestra edad? ¿O es de la mía?
- Pues la verdad es que no tengo ni idea, ¿pero tan importante es eso?
- No, claro que no.
- ¿Entonces…?
- Es que me ha dicho Ben y Edgar que te lo preguntara, que parece ser que les ha caído bien.
- Vaya… - añadí seria.
- Venga enana, vamos a cenar, que mamá ya estaba preparando la cena.

Bajamos los dos hacia la cocina. Mi hermana estaba poniendo la mesa. Nos sentamos y empezamos a cenar. Mi madre, como siempre, les preguntó a mis hermanos que les había ocurrido en el día, ya que a ellos no los había visto en todo el día. Ellos no comentaron apenas nada. Yo comía en silencio.
Terminé la primera. Recogí mi plato, mis cubiertos y mi vaso, los metí al lavavajillas y me fui un rato a ver la tele. A los pocos minutos tenía a mi hermana al lado. Mi madre e Isaac tardaron poco más. Estuve un rato viendo la tele y enseguida me fui a dormir. Mañana sería otro día.


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martes, 14 de abril de 2009

Blog de Oro

Hola a todos!!! He recibido un premio de parte de RoCkStAr (http://rockstardiario.blogspot.com/). Os invito a todos los que leais este blog que os paseis por el suyo, porque os quedareis perplejos con su historia. Me encanta! El premio tiene un par de reglas, las cuales seguire, por supuesto. 1. El logo debe ser visible. 2. El link de la persona, la cual te lo ha otorgado, debe aparecer entre tus comentarios 3. Premiar otros blogs e informarles. Ahora yo le otorgare el premio a estos blogs, que me hacen soñar, llorar y reir leyendo todas esas historias. RoCkStAr (http://rockstardiario.blogspot.com/) Laura (http://tearsofcrying.blogspot.com/) Le doy este premio a Laura, porque fue el primer blog que lei y porque su blog me dio la idea de empezar yo con uno. un beso a todos.

En el parque

Todas miramos hacia la dirección que Auro había señalado. Habían aparecido por el parque una pandilla de dos chicas y cuatro chicos. Enseguida los reconocí. Eran amigos de mi hermana de otro instituto (no sabía de cual, pero si sabía que Carla se iba mucho con ellos).
- Son amigos de Carla. Se junta mucho con ellos. – dije yo.
- ¿Sí? Pues los chicos están...
- Lo sé, lo sé. No digas nada más Auro. – le cortó Nanni.

Estuvimos observando como la pandilla se dirigía a un banco, de los más alejados del parque. Las dos chicas y dos de los chicos se sentaron, los otros dos se quedaron de pie. Enseguida sacaron su paquete de tabaco, y se pusieron a fumar. Fumaban todos, por lo que suponía que mi hermana también.
Como temía, Carla, junto con todos los que se habían ido a comer, aparecieron en ese momento en el parque. Entre ellos estaban Isaac, Ben, Eric, Edgar, Cynthia y otros muchos que me sonaban sus caras, pero no sabían como se llamaban. Deseaba que no me vieran aquí, porque seguro que venían a decirme algo. Carla sacó un paquete de tabaco del bolso. Lo suponía. Ofreció un cigarro a Isaac, que le agradeció con un beso en la mejilla. También ofreció a todos los demás. Edgar también cogió uno. No sabía que fumaba, pero me daba igual. Con un cigarro en la mano estaba mucho más atractivo, aunque este pensamiento era un poco pésimo.
Eric echo un vistazo alrededor. Al vernos, se lo dijo a Isaac, y éste a Ben y Edgar. Estuvieron unos minutos hablando, y empezaron a caminar en dirección nuestra.
- Oh! Dios mío. Hablar de algo, que Isaac, Ben y Edgar se dirigen hacia nuestro banco.
- Leire, no hemos parado de hablar en todo el rato. – dijo Nanni.
- Mierda, otra vez me ha vuelto a pasar lo mismo que esta mañana, si es que…
- Hola chicas – me cortó Isaac. - ¿Qué hacéis aquí?
- Tomando un poco el aire. – contestó Auro.
- ¿Y tú quién eres? No te conozco, ¿no? – se dirigió Edgar hacia Auro.
- No. Soy nueva. He entrado al instituto este año.
- Vaya, vaya… - dijo Isaac mirándola de arriba abajo. – Me gusta. Bueno, yo soy Isaac. Y estos son Edgar y Ben. - Auro se levantó del banco y le dio dos besos a cada uno.
- Encantada de conoceros, chicos.
- ¿Qué haces fumando, Isaac? Cómo se enteré mamá…
- Te mato. – le dio una calada al cigarro. Edgar hizo lo mismo. - ¿Es que quieres?
- ¿Yo? Ni de coña. – respondí sin pensármelo girando la cabeza para un lado.
- Pero yo si. – giré la cabeza hacia el otro lado. Había sido Auro quien lo había dicho. Isaac le dio el resto del cigarro. Ella le dio una calada. Por como fumaba, sabía que no era la primera vez que lo hacía.
- Yo también. – dijo Nanni. Me quedé boquiabierta. Edgar le dio el suyo.
- Joder con las pequeñajas éstas, ¿no? – dijo Edgar mirando a Isaac. Éste sonrió. – Como moláis. ¿Seguro que tú no quieres, Leire?
- No, no, paso de todo esto.
- Baj! – Edgar puso cara de asco cuando dijo eso. Me dio una punzada en el estómago.
- Edgar, cállate. No insistas a mi hermana, anda.
- Tíos, vámonos para allá con estos, que creo que han traído cervezas. – dijo Ben.
- Hasta luego, chicas. – dijo Isaac. Edgar solo se despidió moviendo la cabeza una sola vez de arriba abajo. Ben ni nos miró.


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jueves, 9 de abril de 2009

Camino a casa

Al llegar a casa, Isaac se fue. Carla estaba llegando en ese instante en el coche de Eric. Me dijo que le dijera a la mamá que se iban los dos a comer con los amigos. Asentí con la cabeza una vez y me dirigí hacia la puerta de la casa.
Entré. Mi madre estaba preparando la comida. Le dije que Isaac y Carla no iban a venir a comer. No le hizo mucha gracia, pero no podía hacer nada. Comimos las dos solas en la cocina. Me estuvo preguntando que me había ocurrido a lo largo del día. Le conté lo que nos habían dicho los profesores, pero por supuesto que no le conté lo que me había pasado con Edgar. Ella no tenía ni idea de que me gustaba. No me gustaba contar esas cosas a mi madre, porque supondría que actuaría como tal. Además, las madres en estas cosas suelen ser un poco bocazas y de vez en cuando se les escapa ciertas cosas que no tenían que contar. No es que lo hagan aposta, pero era lo que ocurría.
Cuando terminé de comer me fui a mi cuarto. Me apetecía escuchar música un rato. Encendí también el ordenador y me conecté al menssenger. No había casi nadie conectado, por lo que decidí apagarlo. Tenía toda la tarde por delante y no sabía que hacer. ¿Y si me iba abajo a ver la tele? No. Ese no era un buen plan. Seguro que no hacían nada ahora en la tele, tan solo noticias. Y la verdad es que no me apetecía ver más casos de asesinatos y cosas parecidas. No tenía ganas de ponerme triste.
¿Y si llamaba a Nanni? A lo mejor ella si que tenía algún plan mejor para esta tarde. Así que eso fue lo que hice. Un tono, dos, tres, cuatro…nadie contestaba. Que raro. Ella a estas horas siempre estaba en casa. Cogí el móvil y le envié un mensaje:

Nanni, ¿dnde stas? Te llamad a tu csa xo no me ha cntestad ndie. Me aburro mucho en csa. ¿Hacems alg sta trde? Un bso. Leire.

Enseguida me contestó. Leí el mensaje. ¡No me lo podía creer! Estaba con Auro en el parque, y no me había dicho nada. Sentía como si mi amiga poco a poco me estuviera dejando de lado. Esperaba que no fuera real. Prefería estar en el parque con ellas que sola y aburrida en casa, así que me dirigí hacia el parque. No estaba muy lejos, a tan solo unos minutos de mi casa.
Cuando llegué al parque divisé que Nanni y Auro estaban sentadas en un banco de madera. Me acerqué y me senté con ellas sin decir nada.
- Hola, ¿eh? Anda que vas a decir algo… - dijo Nanni.
- Hola. Es que me ha sabido mal que no me dijerais nada de que esta tarde ibais a venir al parque.
- Pero si te lo hemos dicho esta mañana, Leire. – dijo Auro. – cuando estábamos en el patio. Y nos has dicho que tú no sabías si ibas a venir al final.
- ¿Os he dicho yo eso? Pues no me enterado de cuando me lo habéis preguntado. Estaba tan sumida en mis pensamientos, que no me dado cuenta ni de que he respondido. Lo siento, chicas. Ha sido un fallo mío.
- Perdonada. – sonrió Nanni.


Empezamos a hablar de chicos, como siempre. Les dije lo que Edgar me había dicho cuando estaba esperando a mi hermano en la moto. Auro se sinceró con nosotras y dijo que Edgar le parecía muy guapo, al igual que Ben. Pero que el que más le gustaba era Isaac.
- Si es que mi hermano es un encanto, la verdad.
- Si…yo solo llevo un día en el instituto y ya me está gustando demasiado. Si es que es un bombón.
- A mí me gusta mucho Eric, pero ese si que es intocable. Siempre está con Carla, y si por alguna de aquellas me liara con él, no podría entrar más a la casa de Leire, porque Carla me podría matar.
- La vedad es que si – le dije a Nanni.
- Pero bueno, no pasa nada. Además, se que a Cynthia también le hace un poco de gracia. Aunque también va detrás de Isaac.
- Pero Nanni, es que a Cynthia le gustan todos. Además, se puede ligar a quien quiera, es guapísima. Pero claro, no le gusta tener esa fama. – añadí yo.
- Y tu hermana no se queda corta, ¿eh? Que quiere a todos los chicos para ella.
- Si es que es tan guapa…
- Como aquella chica de allí, ¿no? –dijo Auro de repente.

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martes, 7 de abril de 2009

De vuelta a clase

Tocó el timbre y fuimos para la clase. Me encontré a Isaac por el pasillo. Les dije a mis amigas que siguieran para adelante, que luego las alcanzaba yo. Isaac me dijo que cuando acabaran las clases que no me fuera, que él me llevaba a casa aunque se iba a ir a comer por ahí con los amigos.
- ¿Y eso? – le pregunté
- Porque Dafne lo ha propuesto y nos ha parecido buena idea.
- ¿Dafne? ¿Pero ella no se junta con Carla?
- Si, pero como nos hemos sentado con ellos en la cafetería, pues nos lo ha propuesto a nosotros también.
- ¿Nosotros? ¿Quién más va de tu grupo?
- Pues se viene Ben, Cynthia, Edgar y no sé si se vendrá alguien más.
- ¿Mamá lo sabe?
- No, por eso. Te acerco a casa y se lo dices tú a ella , ¿Vale? Por favor, anda… - me miró con ojos de niño bueno. Sabía que no me podía negar a esa mirada.
- Está bien. ¿Carla también irá no?
- Por supuesto. Y Eric también.
- Ok. Luego nos vemos.

Me fui. No me lo podía creer. Mi hermana nunca había querido ir con mi hermano y sus amigos. Pero parecía que ahora le daba algo igual.

Acabaron las clases. Salí con Nanni y Auro hasta la puerta del insti. Allí me despedí de ellas hasta el día siguiente. Me fui al aparcamiento, donde Isaac tenía la moto. Aún no había llegado. Me quedé apoyada en la moto. Por la puerta en ese momento salía Carla hablando con Edgar y Ben.Vi como ella señalaba hacia la moto. Yo enseguida agaché la cabeza para disimular. Levanté un poco la vista. Los dos venían en dirección a la moto. No sabía que hacer. Se me había puesto el corazón a mil. No había escapatoria.
- ¿Leire?- era Ben.
- ¿Sí?
- ¿Estás esperando a tu hermano, no?
- Si, estará a punto de llegar. No creo que tarde mucho. Se habrá entretenido con algo.
- ¿Le puedes decir que a las tres venga a mi casa? Y que desde allí nos iremos, ¿vale?
- Claro, Ben. Yo se lo diré, no te preocupes.
- Gracias.

Solo habían echo que alejarse unos pasos cuando Edgar se giró y dijo:
- ¿Qué tú no te vienes, Leire? – me dio un vuelco el estómago.
- ¿Yo? No, no. Que va. Me voy a comer a casa. Además, no creo que a Carla e Isaac le hiciera mucha gracia.
- A Isaac le daría igual, y lo sabes. Bueno, tú te lo pierdes. – puso cara de pícaro.
- No pasa nada. De todas maneras, muchas gracias Edgar.
- De nada, chica.

Se marcharon. A los pocos minutos apareció Isaac como de la nada. Le dije lo que me habían dicho sus amigos. Él solo asintió con la cabeza. Nos pusimos los cascos y nos fuimos dirección a casa.


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